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La reflexión con los tres ancianos.

Posted in ego, espiritualidad, miedo, paranoias, psique, rarezas, relatos, sueños on marzo 28, 2009 by laggos

Antes de ver lo que había en aquel sitio yo ya tenía en mi cabeza el recuerdo o la imagen de mi charla pendiente con mi tutor. En esa charla, mi tutor no iba a hablar conmigo sobre como estaba siendo mi evolución en el curso o mi progreso en esta evaluación. De lo que él me iba a hablar era de como me estaba yendo la vida. La vida. Los días, el paso de ellos y como estos van pasando ante mis valores y mis defectos. Seguramente me sentaría en una silla más pequeña que la suya y este hombre (el cual es el tercero que más sabe en tecnología y animación 3D de España) me sacaría una gráfica en la que en la escala horizontal pondría los años, desde el 88 hasta el 09, y en la escala vertical pondría… la felicidad, los éxitos, lo querido que soy, etc… Seguramente yo ya sabría que es lo que él me iba a decir.

Casualmente, antes de llegar a mi reunión con él, me encuentro con tres ancianos en una sala de espera, con butacas rojas sobre un soporte metálico pintado de color negro. Me quedo algo inmóvil, ¿tanto miedo me daban antes los putos viejos? Esos tres ancianos no llevaban túnicas blancas ni eran ciegos videntes ni oráculos ni nada de eso. Eran viejos con jersey de lana, bastón, zapatillas de “estar por casa”, piel arrugada y demás complementos que se van uniendo a ti conforme cruzas los 70. No eran cultos, en absoluto, eran hombres casi analfabetos que nacieron al principio del pasado siglo. Ellos vieron toda una evolución en una tecnología que ellos no llegan a entender. Ellos vieron como las ciudades se envenenaban del ruido de los coches. Ellos vieron como los jóvenes tenían unos valores y un espíritu distinto cada década que pasaba. Ellos vivieron una guerra entre dos mismas estupideces.

De repente mis pantalones estan mojados. Pero no me he meado ni me he corrido por todo mi calzoncillo ni nada así, simplemente estoy empapado de sudor desde la cintura hasta los pies. Miro mi mano derecha. En la palma de ella está escrita la palabra “reflexión”. Cierro la mano y para cuando la vuelvo a abrir ya no hay nada escrito. Les miro, ellos sonríen. Ahora de una manera inconsciente lo veo todo claro y el simbolismo de este sueño se entiende a la perfección. Miro a mi muñeca izquierda y no hay reloj, pero la hora está dibujada con unas agujas de color azul de boli bic. Las no se que menos algo. Llego tarde a la reunión. Pero les veo sonrier a estos tres pre-moribundos y siento que nunca he hablado realmente con alguien así.

Empiezo a hacerles preguntas y ellos me contestan con algo de dificultad debido a no entenderlas bien. Me pregunto si cuando yo sea como uno de ellos entenderé a los chicos de 21 años. Al hacerles las preguntas entiendo las preocupaciones de todo esto. Veo mis miedos, mis intereses, mis objetivos y el producto de mis defectos. Siento curiosidad por la guerra. Les pregunto sobre ella y ellos no quieren hablar, parece que se ponen muy tristes, así que lo dejo… me deprime ver a ancianos llorando. Les pregunto sobre el amor, sobre las mujeres. Uno de ellos tan solo se besó una vez con una mujer, nunca hizo nada más con ninguna de ellas… siento pena por él. Otro estuvo toda la vida con la misma mujer. Y otro tuvo tres grandes amores en toda su vida, el primero a los 19, el segundo a los 34, el tercero a los 66.

El tiempo ya no se marca ni en una muñeca izquierda, todo es difuso y el blanco se mezcla con los otros colores… experimento un viaje en el que el lugar carece de importancia y el pensamiento es tan grande que anula a todo mi cuerpo.

Pasado un largo tiempo indeterminado, algo empieza a borrarse… el inconsciente se está masturbando en el retrete justo cuando entra su madre al baño. Ya deja de haber blanco. Deja de haber cualquier color. Noto algo en los ojos, ¿que ojos? Esos que están tan arriba quizá. Noto varias manos y un dolor de cabeza. Noto frío en el pecho. Noto un cuerpo cansado después de estar unas cuantas horas casi inmovil. Giro una cabeza, esta cabeza, mi cabeza. Veo un techo blanco muy oscuro. Veo una pared y unos muebles y unas sábanas. Giro otra vez mi cabeza, cansada de un día que aún no he empezado. Veo unos leds rojos. Las 7:18. Llego tarde al instituto.

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Escupitajos de realidad

Posted in miedo, odios, paranoias, poemas, psique, rarezas, relatos, sexo, society, sueños on marzo 13, 2009 by laggos

Tengo mucho que correr y muy poco tiempo, te miro y veo todo lo que quiero y no puedo tener.

Vaya pesadilla más larga, empapado en sudor y pegado a la pared… Sonrío a mis pensamientos más oscuros mientras alzo la cabeza para saludar al sol.

Si bien no valgo para mucho sueño con poder hacerlo y por muy bajo que acabe cayendo solo al soñar seguiré siendo libre.

Riete del miedo de un chico asustado, bloqueado y débil, escúpele, insúltale, humíllale, pégale, asfixiale, mátale, por lo menos ahí la insensibilidad no intentará camuflarse.

Observa el muñón de ese mendigo en la puerta de un gran centro comercial. Gente evitando mirar con la cabeza por encima de esos gritos de auxilio que expulsa a través de una fétida boca. Alrededor suyo todo parece normal, pero basta con mirar al suelo y ver esa anomalía que tan poco encaja con nuestra vida cotidiana. “Que suerte tenemos, hemos nacido tan normales…”.

A la puta mierda la esperanza de los planes de futuro si todo con una puta frase se destruye. A ti cabrón, te digo, hijo de puta, desgraciado, ójala nunca hubieras nacido…

El sueño y el deseo es lo único que consigue hacer que siga en pie, no obstante tambien es la condena que tiene mi desgracia.

Te muerdo, te desgarro, te jodo, eras esa zorra que ni siquiera se deja tocar, y ahora yo te violo, eres la envidia, la vanidad, la clase, la calidad, la falsedad, la hipocresía, la sensualidad, la sexualidad, la agonía, el demonio. Eres lo bueno con lo malo.

soñé sin sentido.

Posted in ego, miedo, odios, paranoias, psique, rarezas, sueños on diciembre 24, 2008 by laggos

Ostias, hoy he soñado que volvía a casa y JCVD me saludaba y decía que todo le iba bien después de salir de la cárcel. He soñado que se me ponía dura cuando encendía el ordenador y que justamente entraba mi padre en el cuarto para pedirme fuego… Un poco mal. Hoy he soñado que decía que el día 2 iba a dejar de fumar y a continuación me reía mientras le daba una calada a la Salvia. Hoy he soñado que no dejabas un comentario y entonces iba a tu casa y te mataba a ti y a toda tu familia… luego me metían en la carcel y mi compañero era T-Bag(pero en la 1ª temporada, después ese personaje pierde) y pensaba que no merecía la pena matar a todos aquellos que no se pasan por aquí y no dejan comentarios(que chorrada). Hoy soñé que me metía en diario de un impresentable(ese tío escribe de puta madre), la niña de las naranjas(me gusta un montón aunque mi blog no esté entre sus vicios), y también me metía en esos blogs que no tengo en el blogroll pero que me gustan más que la mayoría de los del blogroll. Hoy soñé que cambiaba el blogroll. Hoy soñé que alguien me decía que no tenía porque decir una sola puta palabra sobre la navidad, y yo le hacía caso. Hoy soñé que alguien se enfadaría conmigo el dia de hoy. Hoy soñé que no me apetecería ir a casa de mis abuelos después de comer y…, ostias, es verdad. Hoy soñé que a partir de ahora sería totalmente sincero con todo el mundo y perdía mi timidez, inseguridad, miedo al ridículo, miedo al fracaso, miedo a no ser querido y comprendido, y…, ostias, es mentira.

This is Ground Control to Major Tom
You’ve really made the grade
And the papers want to know whose shirts you wear
Now it’s time to leave the capsule if you dare
“This is Major Tom to Ground Control
I’m stepping through the door
And I’m floating in a most peculiar way
And the stars look very different today

Hoy soñé con dinosaurios, enserio, estaba en la 4ª película de parque jurásico(no se merece que lo ponga con mayúsculas) y pasaba mucho agobio cuando era de noche, por cierto el t-rex acababa hablando en español y pensé que qué era lo que habrían esnifado los guionistas. Hoy soñé que conseguía ser escritor y cineasta y que iba a todas las fiestas, recibía todos los halagos y después me cansaría de eso y empezaría a cagarla de tal manera que sería más odiado que ramoncín. Hoy soñé que alguien me decía “loco, gilipollas”. Hoy soñé que les escupía en los ojos a todos esos que veo todos los días y no soporto. Hoy soñé que me callaba. Hoy soñé que… interés, interés, interés. Hoy soñé que alguien mataba a los que eligen los videos destacados de youtube, a los que dejan comentarios imbéciles en el puto tuenti(herramienta de popularidad), y a los que se quejan del transporte público. Hoy soñé que seguiría escribiendo todo lo que tengo a medio escribir(todo). Hoy soñé que para conseguir rodar algo que solo una persona quiera(yo) no hacía falta tener cojones, ni caracter, ni mala ostia. Hoy soñé que la niebla era tan exagerada que solo llegaba a ver mis manos. Hoy soñé que tenía un buen día y mis labios no eran tan gordos. Hoy soñé que no se escuchaba por el Corte Inglés el wiwisuamericrismas. Hoy soñé que gente indeseable no se cogía confianzas de repente. Hoy soñé que me iba a gustar cualquier cosa que echaran por la tele. Hoy soñé que a las 4 de la madrugada no me entraría sueño.  Hoy soñé que seguía leyendo Mujeres, de Bukowski. Hoy soñé que no había suspendido ninguna y que me habían reembolsado los 4000 euros que he gastado este último año. Hoy soñé que había nubes en mis pies y unos pájarracos me quitaban las legañas(esto último y lo de los dinosaurios es lo único que realmente he soñado)

Factoría de ideas en el Clanys.

Posted in ego, espiritualidad, relatos, sueños on enero 11, 2008 by laggos

Hay música pero aún no veo absolutamente nada. Todo está negro. El sonido urbano del violín en plan esta-es-la-música-que-sale-al-principio-de-una-película es lo único que me llega por los cinco sentidos. Ahora… Ahora parece que sí que veo algo. Me veo solo y de pie echando vapor por la boca en una calle con tonos rojos, grises, negros y blancos, enfrente de la señora que toca el violín a unos 7 metros de ella. No le quiero dar dinero. Cuando paso cerca de una de esas señoras con algún amigo o con alguna chica soy el típico idiota que pasa al lado de ella imitándola simulando que es él el que toca el violín. No lo hago para burlarme de ella sino por que me gusta esa música, no obstante siempre pienso <<en vez de hacer el gilipoyas debería echarle algo de dinero en la funda del violín que yace en el suelo>>. Me apoyo en la pared. Me doy cuenta de que es un gran “azulejo” blanco de un metro cuadrado o así el que sostiene mi peso y hace que pueda estar más o menos cómodo apoyado en aquella pared. El cielo es de color gris lo cual no me sorprende. Mmm, tengo hambre. Entro en el Clanys. Lola parece estar simpática esta mañana… sin embargo no tengo ni puta idea de quien coño es Lola, pero se supone que es una de las camareras del Clanys… un bar al que nunca he ido en mi vida a desayunar… no soy de esos tipos que desayuna en sitio público, para mí, desayunar es algo muy íntimo y personal. <<¿Lo mismo de siempre, Max?>> Me río por que esa es la típica frase de película pedante americana y que sino fuera mi inconsciente el que está dirigiendo todo esto jamás la habría escuchado. <<Claro Lola, el tazón de chocolate caliente a la taza acompañado de una rebanada de pan tostado con mermelada de fresa por su superficie>>. <<No hay problema>> me dice conforme se marcha flotando por el bar hasta la cocina como si fuera uno de esos astronautaslámpara que hay encima de mí se aburre y por un momento se despega del techo para venir a hablar conmigo, lo cual me parece algo muy educado. Durante el rato que espero mi “lo de siempre” estoy hablando con ella sobre el último libro que leí. Cuando veo como Lola viene hacia mí volando con el desayuno le digo a la lámpara que se vaya a tomar por culo de aquí por que quiero tomármelo tranquilo y sin tener que hablar con nadie. Antes de que esa vieja manipuladora lumínica volviera a formar parte del blanco techo con grietas le pregunto que qué va a hacer cuando yo me despierte, porque esto es un sueño. Ella no sabe que contestarme. La olvido. Miro a Lola la cual ahora tiene otro aspecto y un generoso escote al cual mis ojos están bastante pegados. Le digo que cuando me acabe el desayuno me gustaría verla en el baño, pero ella ya no tiene rostro, no hay ojos, no hay boca, no hay orejas, no hay nariz, no hay granos de quinceañera con aparato, no hay nada… solo carne, de modo que no puede decirme si iba a aceptar la propuesta o no. Tampoco mueve la cabeza afirmando o negando, solo se va volando. Muy bien. ¿Qué coño es esto que llevo? Parece una gabardina de esas beige que llevaban los detectives en los años 50, como Humphrey Bogart en el Halcón Maltés, claro que ese film está en blanco y negro creo, y no sabría ni decir de que color era su jodida gabardina, es más, creo que ni he visto la película. Miro en el bolsillo que está cubriendo el corazón de lagarto que tengo en el pecho. Una pastilla. Me la meto en la boca y el chocolate ardiendo pasando por el gaznate ayuda a poder tragarla. superdotados que salen por la tele sonriendo mientras hacen bicicleta estática con pinta de “guiris” en su nave espacial. La <<¡Agua!>> grito sin parar por el bar, pero nadie se gira. De repente ya no me molesta. Aparece Cristal y le digo que qué coño hace aquí, se supone que un sueño es algo que tiene que ser agradable para la persona que está soñando. Ella me dice que eso no tiene nada que ver, que en los sueños el inconsciente es el que maneja todo y que si ella está ahí será por que he estado pensando en ella en la realidad, o que quizá le tenga miedo. <<¿Me tienes miedo?>> me pregunta sonriendo con cara de arpía. Parece que ahora sus pechos son más grandes que antes, de modo que empiezo a hablar con ellos. Una manta blanca dibujada por un niño de 7 años cubre todo y ahora veo a Bruce Springsteen sonriendo y caminando por el bar con delantal y una bandeja en la mano a ritmo de “milk & honey”. Lo más curioso de todo es que cuando pasa por mi mesa y le miro la espalda el tío está desnudo y puedo verle el culo. Es un honor supongo. Voy al baño. Lola no está. Se abre la puerta de una cabina de W.C. y de ella sale James Dean fumándose un cigarrillo. El pobre tiene cara de cansado. Qué guapo es el cabrón. Soy consciente de que puedo elegir aún estando en este estado. Es más, para comprobarlo, meo fuera de la taza. Elegir derecha o izquierda, es una tontería pero decide el futuro de todo esto supongo. Salgo del baño. No hay nadie en el Clanys. Vaya nombre más estúpido para un bar, Clanys, es en plan somos-retros-porque-tenemos-cuadros-de-Andy-Warhol-colgados-en-la-pared. Me piro de este antro con estética de los años 50. Al salir del bar, Jorge, uno que parece ser mi mejor amigo pero que no había visto en mi vida, me pasa la mano por los hombros y nos vamos cantando de ahí. Me veo desde fuera, es decir, yo no veo lo que ven mis ojos, sino que me veo como si hubiera una persona siguiéndome continuamente. Me enciendo un cigarrillo. Echo a volar dejando al capullo de Jorge ahí abajo. Lola me habrá pasado sus poderes. Atravieso las nubes. Me siento poderoso. Al mirar abajo veo que todo lo que era grande se va haciendo más y más pequeño. Grito de alegría mientras miro hacía arriba. Las estrellas siguen teniendo el mismo tamaño. Empiezo a notar que el viento va soplando mi pelo con menos fuerza. Voy subiendo cada vez más lento. Me acojono. Vuelo hasta que veo que no subo más y que mi cuerpo empieza a caer. Noto como el aire sopla mi pelo, mi ropa, y dejo mis converse flotando en el cielo. Caigo y caigo. Mis mejillas se echan hacia atrás como en esas pruebas que se les hacen a los astronautas para ver si tienen cojones suficientes como para subir ahí arriba. Mi sudadera parece una capa. Veo la ciudad. Con suerte podría caer en el río, pero con el poco agua que tiene en estas fechas lo único que conseguiría sería quedarme paralítico de cuello para abajo. Parece que no voy a caer al río. Todo lo que es pequeño empieza a crecer. La ciudad se va acercando hasta formar parte de mí.

Un sueño con camisa de fuerza

Posted in ego, psique, relatos, sueños on diciembre 5, 2007 by laggos

Todo el cielo está cubierto de nubes grises. No llueve. Me miro las zapatillas y veo que estoy pisando un pequeño charco al lado de una alcantarilla. A mi derecha hay un tío vestido guardia de seguridad con una cara muy seria y a mi izquierda hay otro exactamente igual, solo que es rubio. En la placa del de mi izquierda pone su nombre y su número: 665, y en la del de la derecha pone el 667. Me agarran cada uno de un brazo y hacen que camine hacia la entrada del edificio que tengo enfrente. Es un edificio normal y corriente de color blanco con vallas, podría ser un colegio. Entro y en el conserje es un hombre gordo de unos 50 años con una cara que no me inspira confianza, habrá que andarse con ojo. El conserje gilipollas les dice a los cabrones que habitación me ha tocado. Puede que sea un hotel raro. Ando y me doy cuenta de que me han metido en un puto manicomio u hospital psiquiátrico. ¿Quién habrá sido?¿Puede que mi familia?¿Mis amigos?¿Las otras personas que no sé quienes son?¿El gobierno? Entro en un pasillo muy largo y en cada lado de ese pasillo hay una especie habitaciones o cabinas, parecidas a esas cabinas que hay cuando vas a votar. No estoy seguro de donde estoy… quizá si que sea un colegio. Los guardas me dejan en paz y una zorra con fea cara pero de sonrisa simpática me dice que puedo elegir la habitación que quiera de las que está libre. En ese momento vomito en el suelo. Ella se aparta rápido y me dice que vaya al baño a limpiarme. El baño es como cualquier asqueroso baño público. En el suelo hay charcos de un líquido que no se muy bien lo que es. En el baño hay varios tios vestidos de blanco, unos miran al techo, otro cagan fuera de la taza del váter. Saco mi asustada polla fuera del pantalón y me doy cuenta que de repente tengo otra ropa y no se cuando me la he cambiado. Meo rápido y al darme la vuelta un interno con cuerpo de lagartija y pelo largo fino rubio mea delante de mí mirándome. Conforme mea va caminando hacia atrás. Salga rápido del baño. Los internos me parecen gente normal, me pregunto por que. No entiendo como me pueden parecer normales… de modo que les miro mejor y ya no son tan normales. Los chicos están en las habitaciones del lado de la derecha y las chicas en el de la izquierda. Me parece raro que mezclen en un mismo sitio chicos con chicas. ¿Se podrá tener sexo aquí?. Una mujer mayor y gorda está mirando al techo sin parar de llorar. Los distintos tonos de blanco se mueven entre las paredes. Hay aviones de papel que vuelan solos por el aire. Algunos de los internos los persiguen. Al fondo del gran pasillo hay un hombre y una mujer que deben ser unos de los jefes. No tienen nada en la cara. A la mujer la distingo por el cuerpo y el pelo. Estoy quieto y no se cuanto rato llevo quieto. Todo es lento para mí y fuera para todo deprisa, no se si eso es bueno. ¿Qué habré hecho? De repente alguien me toca el hombro y me dice << ¿qué haces tu aquí? >>. Resulta que el que me ha tocado el brazo es Javi, un antiguo compañero de trabajo mío. No me extraña nada verle aquí. Le cuento que tengo que elegir habitación. Antes de que me diga nada me encuentro con Paco, otro compañero de trabajo mío y este me dice << hola, que tal >>, este es más borde. Le pregunto a Paco si la habitación 145 está libre y me dice que es suya y que elija otra. Escupo en el suelo y algo me pega en la nuca. Me vuelvo para ver quien coño me ha pegado, pero no veo a nadie raro. Las habitaciones son individuales y tienen un metro cuadrado o así. Hay alguna un poco más grande que la otra. Me recuerdan a los probadores de las tiendas de ropa. Del suelo hasta la puerta hay un hueco de unos 15 o 20 centímetros. De modo que puedes sacar los pies al pasillo para estar más ancho, algunos lo hacen. Elijo una habitación que está libre. Entro. Es blanca con unos muebles de color marrón oscuro. Abro un mueble y es la cama. Al desplegar la cama la habitación se hace un poco más grande. Creo que también hay otra mesa despegable por la habitación. Recojo otra vez la cama y me jode que no me hayan puesto una minicadena para escuchar a Bob Dylan. En el techo hay un lámpara un poco borde color…no se que color tiene, por las noches creo que hablaré con ella. Salgo a dar una vuelta por el nuevo barrio. Estos cabrones no paran de hacer ruido sin sentido. Enfrente hay dos mujeres o chicas en una habitación que miran por debajo de la puerta sonriendo. Yo voy caminando hacia un hombre que está en el suelo fumando y tiene un cartón de tabaco de Marlboro al lado suyo. Me siento al lado suyo y le digo si me da un cigarro. El empanado de él no me hace ni caso. Un viejo camina con dificultad por mitad del pasillo. De pronto se para y se traga una pastilla. Yo miro al fumador de los ojos blancos y le quito el cartón de tabaco. Ni se gira para mirarme, se lo quito limpiamente. Me meto en mi habitación. Una vez dentro tengo camisa de fuerza, pero a los segundos desaparece. Oigo discutir a Paco y Javi, y caigo en la cuenta de que tienen unos 40 o 45 años, luego vuelvo a caer en la cuenta de que yo soy el más joven o de los más jóvenes que hay ahí. Pienso que algún día Paco y Javi se intentan estrangular, en el trabajo se llevaban muy mal. Me tumbo en el suelo sin abrir la cama. Fumo. Echo de menos la música. Pienso que sólo tengo 20 o 19 años, ahora no lo recuerdo bien, y que ya estoy en el manicomio. Al pensar eso lloro como un niño. Algunos internos me imitan pero me da igual, están locos. Las chicas o mujeres de enfrente me siguen mirando y sonriendo. En el pasillo entra una mujer con paquetes al hombro. Me pregunta mi nombre y yo se lo digo entre lloros. Me toca la frente y me dice que me tranquilice. Le digo que qué va a ser de mí pero no contesta la muy cabrona, debe ser una especie de mensajera o cartera o algo así. Busca entre los paquetes y dice que es de mis padres para mí. Le digo que no me apetece abrirlo así que lo abre y me lo enseña. Yo toco el paquete y veo lo que hay dentro. Me intento secar las lágrimas. La cartera me dice amablemente:

<< Tránquilo hombre. ¡Mira!, tus padres te han enviado turrón por navidad. >>

Mi onirica vuelta a casa.

Posted in ego, espiritualidad, relatos, sueños on octubre 4, 2007 by mag4z

Me dirigía hacia casa, me dolían los tobillos y la ampolla crónica del pie derecho seguía jodiendo, ya estaba amaneciendo. El alcohol dejaba de hacer efecto, pero todavía no había recuperado el sentido del ridículo y algo me impulsaba a intentar andar como una especie de lisiado al que le faltaban ganas de vivir. No se… no recuerdo… todo era muy extraño. Miré hacia el cielo y vi unos elefantes volando, tenían unas extrañas alas con el color del arcoiris, me pareció extraño, creía que los elefantes volaban con las orejas, puto Walt Disney, deberían meterlo en una nevera.

Seguí caminando. En la esquina se encontraba una especie de perro con complejo de gato con botas, su insinuación se elevaba sobre el momento, pero no era el centro de mi atención. El paisaje resultaba ONIRICO, los mugrientos pisos de la zona céntrica de babilonia parecían tener vida, no inspiraban, como dicen algunos, simples trozos de materia, era como si respiraran.

Mis piernas seguían mostrándome el camino, mientras mis ojos se ensimismaban con las viejas ventanas cerradas al mundo, como quien no se siente parte de el. Pero, súbitamente, capto mi atención un ente que caminaba por la calle que se elevaba sobre mí. Sentía como si de alguna forma formara parte de mí, pero no era así como lo captaban mis sentidos. Quería intimar con el, pero no podía elevarme sobre el suelo, así que simplemente miré. Su físico me atraía, pero lo que mas me fascino fueron sus ojos, brillaban de una manera especial, como si algo quiera salir de ellos y fusionarse con el cosmos. Su naturaleza expresaba vicio, indecisión, e inocencia, parecía una mujer.

Cuando mi racional estaba meditando sobre hacer algo al respecto, mi inconsciente se había cerrado a la posibilidad de poder mantener algo más que contacto visual con ella. Lo dejare pasar una vez mas, todavía tengo miedo a estar vivo.