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La segunda vez que me emborraché.

Posted in relatos on octubre 25, 2009 by laggos

En ese momento no era necesario que hiciera ni dejara de hacer nada, simplemente estar ahí.  Creo que esa era la segunda vez que me emborrachaba. Tenía 15 años, una edad algo tardía para empezar a beber, aunque por aquella época me daba la sensación de que todo iba mucho más lento que ahora. La mayoría de los chicos no empezaban a fumar hasta los 13 o 14, follaban a los 17 y trabajaban por primera vez a los 22. No obstante siempre he conocido a alguien que se fumó su primer porro a los 11, folló a los 12 y trabajó a los 13… la verdad es que a mi la edad de cuando hacía por primera vez las cosas me importaba bastante poco. Lo único que me preocupaba era la creciente insatisfacción que estaba empezando a surgir debido a no poder hacer nada de lo que quería hacer. Yo tardé mucho en empezar a hacer cualquier cosa. Eso fue algo que me dejó huella hasta ahora… como si de algún modo sintiera que hasta entonces yo había sido un jodido inválido al que no le dejaban probar las pocas cosas buenas de las que uno puede disfrutar si sabe hacerlo.

Como había empezado a decir yo estaba en esa casa asquerosa, propiedad de los padres del amigo de un amigo, el cual yo había conocido cinco minutos antes y ya detestaba. Era como aquellos niños que siempre habían conseguido tener un scalextric gigante en su habitación y al cual sus padres le creían el niño más angelical del mundo. Pero lo cierto era que ahora Fran, Quero, Pablo, y yo estábamos en el cuarto de ese capullo fumando maría y bebiendo el vino muy muy caro de sus padres. Ellos estarían en Tunez o en cualquier país europeo que fuera más bonito que la mierda de península en la que todos nosotros seguimos viviendo. Fran era el chico con menos personalidad de toda mi clase, siempre me seguía ese orejudo fuera donde fuera, era una puta doble sombra encorbada; Quero era el que mejor me caía, pero tres años después se iría a estudiar periodismo a Barcelona y no le volvería a ver más, a excepción de dos ocasiones en las que nos encontramos por casualidad. Al encontrarnos finjiriamos mucho interés el uno por el otro. Creo que le fue bien su nueva vida, pero nunca estaré muy seguro; Y de Pablo no sabía casi nada a excepción de que era amigo de Quero.

De fondo se escuchaba la música que tenía el vecino del capullo ese. Creo que podría ser Pearl Jam pero por aquella época yo no sabía quien coño eran los pedantes de Pearl Jam. Todo empezó a parecerme maravilloso. De repente Fran me caía genial, ese momento me resultó totalmente agradable y la vida no me parecía tan vacía en ese momento. Ellos estaban emborrachándose tanto como yo y Pablo comenzó a vomitar sobre las sábanas de la cama del “capullo ese”. Ese fue el momento en el que sentí que nos relacionábamos realmente. Antes de eso simplemente estábamos sentados cada uno en una parte de la habitación mientras bebíamos y fumábamos. Mirábamos al gotelé de la pared y yo por lo menos en ese momento hacía un balance de mi vida, y pensaba en lo que iba bien y en lo que iba mal, algo que seguí haciendo habitualmente cada vez que bebía whisky o ron o cualquier bebida que consiguiera evadirme un poco de esa consciencia tan neutral y cruel. Abrí un cajón y encontré una navaja de esas que ocultan su hoja dentro del mango y se doblan por un lado. La saqué sin que el bastardo se diera cuenta y rajé un poco de pared. Los trozos de pintura blanca cayeron sobre la alfombra granate que cubría el suelo. En ese instante el capullo ayudaba a incorporarse a Pablo. Yo salí de la habitación y pasé por el salón aún con la navaja en la mano. Abrí un cajón situado al lado del gran televisor negro y metí ahí la navaja. Dentro de ese cajón estaba el mando a distancia de la tele. Me lo llevé conmigo a la terraza. Fuera hacía frío, había llovido y se podía oir continuamente el sonido de los coches pasando por el mojado asfalto. Al fondo una sirena de policía. Justo debajo de mí había un grupo de chicos y chicas, unos nueve. Llevaban bolsas en las manos seguramente con bebidas. Creo que por aquella época se empezaba a poner en el lenguaje habitual de todo el mundo la palabra “botellon” aunque sinceramente no tengo ni puta idea de si ya estaba antes o no y la verdad es que no me importa. Pensé en la chicas y en esos chicos que iban con ellas. Me sentí bastante insignificante y solo. Agarré con fuerza el mando a distancia y lo tiré lo más lejos que pude. Oí el sonido del plástico rompiéndose contra las baldosas de la calle. Hacía demasiado frío. Volví a meterme dentro.

Inútil “creador”.

Posted in ego, miedo, nostalgia, odios, paranoias, psique, rarezas, relatos, sexo on agosto 29, 2009 by laggos

Él volvió a sentirse triste… no, no es exactamente triste. Él volvió a sentirse terriblemente vacío rodeado por una dolorosa belleza como si alguien le clavara un cuchillo directamente en el corazón… no, demasiado tópico y muy visto, no quiero hacer algo masticado. Él tras volver a ver una foto de ella se atragantó de manera estúpida con la última calada de su cigarrillo. Lo apagó en algo parecido a un cenicero y observó como el humo pasaba por delante de sus bellos ojos. “¿Por qué tuviste que aparecer?” se preguntó. Era la historia de un hombre que deseaba a una mujer que amaba a otro hombre. Un amor no correspondido aunque él nunca empleaba la palabra “amor”. Respiraba el ambiente de las calles de su ciudad mientras se preguntaba de donde vendrían esas personas y a donde irían y si ellos tenían grandes problemas en sus vidas o si les ocurrían cosas tan novelescas como para poder ser contadas en las letras de algún talentoso cantante que toca en garitos de mierda o si algún guionista vería la inspiración en sus vidas. Todo le sabía a poco cuando él veía la imagen de ella. Nada le completaba. Los sueños eran lo peor. A veces ella lloraba cuando ambos se besaban, pero todo era onírico y espantoso cada noche, hasta que se despertaba por la luz del sol que entraba por las ventanas de su apartamento. Se asomaba a la ventana para fumar un cigarrillo y empezaba a contar el número de chicas que se habían enamorado o se habían sentido atraidas por él. Las contaba con los dedos de las manos. Él solo quería hablar con ella, besarla, poder ir al cine con ella, sentarse en el banco de un parque riéndose de los personajes que pasaban por delante de ellos. Podía sonar aburrido pero él solo quería eso. Quería eso y follarsela. Aunque él nunca se había masturbado pensando en ella. Decía que nunca pensaba en las chicas que realmente le habían marcado cuando se masturbaba. Escuchaba algo de la música que salía por la radio y sentía asco. No hacía nada más que dibujar y morirse de hambre. Su trabajo era lento y sin futuro. Era un muerto viviente. Pensaba que podría morirse y no habría alcanzado nada de lo que quiso en un principio. Ni siquiera se habría quedado a mitad del camino como se suele decir. Tan solo había puesto el primer pie en la línea de salida y se quedó quieto el resto de la carrera mientras los demás no paraban de correr. Ella era una de las personas que corría. Pensó que si una vez ella viera la belleza que él… no, para nada quería escribir esto. Quería hablar de la insatisfacción y del vacío. Esto es una mierda, disculpar, llevo tiempo sin escribir y creo que ahora no me gusta nada de lo que he escrito nunca. He hablado de que A quiere a B y B quiere a C pero no se como expresarlo y es una tontería todo esto. Cigarros en la ventana de un apartamento solitario, masturbación, ciudad, recuerdos, vacío… Se tiene saber y sentir sobre todo aquello sobre lo que se escribe y a veces aunque sientas algo ni siquiera sabes como expresarlo. Últimamente no se transmitir nada en nada. Creo que por que pienso que no hay una manera adecuada y creía que la había. Vaya mierda. Voy a irme a cagar ya que últimamente es lo más parecido que hago a crear algo auténtico.

Levántate pequeño.

Posted in paranoias, psique, rarezas, relatos on mayo 26, 2009 by laggos

¡Ei pequeño!, ¿que haces ahí tirado? No te das cuenta que al levantarte del suelo verás un mundo lleno de posibilidades?… Si, posibilidades, puedes salir ahí fuera, coger tu armadura y ponerte a luchar, quizá te enamores de alguien mayor que tú, o incluso puede que alguien a quien odias se enamore de ti… La escuela, la arena, la pizarra y la pared con gotelé, ¿gotelé? ¿así es? Siempre esperarás que los héroes de los cómics te rescaten cuando vayas a ser atropellado pero por lo único que podrás rezar realmente será por un buen médico. Vamos pequeño, levanta y deja de pintar con esos lápices de colores en el puto suelo. Salta, grita, destroza y sigue hambriento, pero en otro lado, no te quedes quieto mientras crezcas hijo de puta. Quieres ser una estrella, quieres ser popular. Todos acabaremos igual…

Ya has crecido, ¿has aprendido algo? La primera vez que aprendiste algo fue cuando una noche viste a un bebé sostenido por las manos ensangrentadas de su madre… Vaya, parece que ahora haces cosas que antes no hacías… protestas, insultas, follas o lo intentas, fumas, te emborrachas, escuchas rock, ríes, tienes sueños… te dices que todo puede ser posible o imposible y sabes que el mundo no se puede cambiar tan solo puedes intentar seguir resistiendo en un mundo libre… Los políticos y las empresas te resbalan mientras te intentan tratar como a los demás… Estás al margen en un puto mundo libre, libre para ti, no para todos. No trabajas, no estás atado a una familia, aprovéchate de tu potra, y no te quedes quieto mientras aún sigues creciendo, tus próximos años dependerán de lo que hagas en estos, se un poco consciente de ello.

Incorrecto.

Posted in relatos, sexo on mayo 12, 2009 by laggos

Cuaderno bitacora y apuntes anales de Hector(yo):

Y al apartar el vaso de cerveza volvi a fijarme con disimulo en esas pronunciadas tetas semicubiertas por una camiseta negra algo ajustada. No se de que coño me estaría hablando. Observé sus ojos profundamente azules aunque sin ningún misterios tras ellos. Lo mejor de su cuerpo eran las tetas, su cara no era horrorosa pero no se acercaba a un rostro realmente bello. A mi lado hablando, a diferencia de mi, estaban Adrián y Edgar. Al lado de la cachorrita ambrienta de leche se situaba Sheila o algo así, una tipa que siempre viste con unos pantalones negros anchos de hippie que realzan un aceptable culo dispuesto para votar sobre los huevos de un tio.

Creo que Edgar se bebió unas tres cervezas y a él le afecta el alcohol mucho más que a la mayoría. El muy iluso estaba hablandole a Sheila de algún chisme sobre Vero Carillo, una tia no sexy que se hace fotos enseñando lo que no tiene intentando tener algo de carisma, clase, o elegancia. Después de hacerse fotos realmente patéticas que crean un homenaje a la vergüenza ajena y revuelven el buen gusto la imbecil de Carillo las cuelga en internet esperando a que alguna amiga gorda con novio idiota y sin ningún tipo de aspiración en la vida le diga lo guapa que sale en esa foto, retocada por cierto. Como decía, Edgar no le hablaría a Sheila y menos de un cotilleo sobre otra persona, sino llevara más tubos de los que se suele beber(uno). ¿Qué cotilleo era?… Ah, si… Era sobre que al novio de Vero Carillo iba contando que a su novio nunca se le levantaba o algo así, a lo que al oírlo, Adrián soltó algo así como: “con ella desnuda ni a él ni a nadie”. No entiendo mucho porque se meten tanto con Veronica y no con el resto. Es cierto que es una chica desquiciante que suplica afecto, aceptación y que ni siquiera tiene mucho cerebro, pero eso no es algo tan raro en la gran mayoría de la gente que conozco. La diferencia está en que Vero tiene un mal físico e intenta sin éxito aparentar tener un cuerpazo. Otro de sus muchos problemas es que se le nota que suplica afecto y ser aceptada.

Todos necesitamos que nos acepten para poder estar tranquilos pero cuando los demás vean que necesitas que te acepten para que puedes estar tranquilo, será cuando jamás te acepten.

¿Qué coño hacía yo en ese bar con esos? Tengo un lío de mil pares de cojones… me gusta esa expresión, se me llena la boca al pronunciarlo: “mil pares de cojones”… fabuloso. Estoy seguro de que si Jorge supiera que me he fijado en las tetas de Alicia(la chica de tetas bonitas y ojos azules sin ningún misterio) no me hablaría en un par de días(algo imposible en él ya que me llama cuatro veces al día). No se por qué empecé con Jorge, le quiero, es un gran amigo y mi primera relación seria con un tío, pero me agobia más que la mayoría de las chicas con las que he estado… Supongo que necesito estar con él porque se que me va a poner las cosas dificiles. Con las personas al igual que con el sexo, necesito variedad, retos y locuras. No me valdría con una chica como Alicia simplemente. Obviamente el que pueda estar con cualquier persona sin tener en cuenta su sexo es algo que la gran mayoría no entenderían. Entienden la homosexualidad y la heterosexualidad, pero no las dos cosas. Yo me alimento de ambas partes… Aunque ahora venga a reflexionar sobre esto no lo suelo hacer y lo veo como algo normal, es más, lo paso por alto mucho más que la gran mayoría de las cosas que merezcan cierta atención.

Al salir del bar Edgar y Adrián se fueron juntos. Sheila volvió a la universidad y yo me quedé solo con Alicia. No llevaba idea besarla ni nada parecido aunque durante nuestra conversación no parara de pensar en ello. Es curioso que cuando alguien me atrae lo suficiente, ya sea hombre, mujer o perro, cuando ellos me hablan no puedo para de pensar en como sería follarmelos o que me follaran. Les comería las tetas, les daría mordiscos en los pies, les lamería la cara en los momentos previos al orgasmo… no paro de pensar en eso – una suerte que los perros no me hablen – y en donde lo haríamos. El lugar siempre es importante(no solo en estos casos). Aunque lleve un año con Jorge, no me he podido mantener “fiel”. Me enrollé durante un mes seguido(los cuatro sábados de Noviembre) con Patricia, un dia con Mario y otro día se la chupé a Óscar y él me la comió a mí(mal, por cierto). No obstante no me he acostado con nadie más que con él durante un año. Lo mejor de todo es que para mí yo no he sido infiel ya que nunca le dije que fuera a serlo.Ultimamente me veo como un pervertido guarrete, cuarenton, malvestido y pajillero el cual solo quiere bajarle los pantalones a una mujer que pase por la calle para poderles ver el culo.

Un coche derrapó delante nuestro cuando mientras ella me hablaba yo pensaba en una escena de Gattaca. Nos dirigíamos hacía la parada del autobús. Me habló de que estaba escribiendo un libro que se llamaba “Memorias de la puta mitad de mi cerebro”. Yo le dije que me gustaba el título. Nos dimos un abrazo e hicimos un par de bromas antes de que ella se marchara en su bus. Al montarme en mi bus vi que el conductor era una conductora y durante el trayecto lo hizo de pena, no se ni como no le han quitado el carné aún. Desde la parada de mi barrio hasta llegar a mi casa escuché la canción Love Will Tear Us Apart, de Joy Division.

Desgarro insoportable

Posted in miedo, odios, paranoias, psique, relatos on abril 29, 2009 by laggos

Necesito una continua evasión que me acerque más a la barrera entre lo erróneo y lo permitido, entre el deseo concedido y el acto prohibido. Romper violentamente esa línea con la misma satisfacción que tiene el cazador al destripar a su presa. Quiero destrozar todo el lujoso salón de una casa que lleva años siendo espectador de la falsedad, el odio, el rencor y la hipocresía. Deseo dar un beso a los que desean en todo momento aquello con lo que solo pueden soñar y decirles: ¿qué os pensabais?. Anhelo el placer del descanso en el frio y duro suelo en mitad de un infierno nocturno. En medio de un caos irremediable entre la irresponsabilidad y la estupidez gritaré hasta reventarles los tímpanos y lanzaré todas esas sillas y mesas por la ventana rompiendo sus cristales que crearán un sonido tan sincero como el de la misma furia. Escupiré a los zapatos nuevos y perfectos e iré coleccionando zapatillas tan rotas como las mías. Acariciaré por la noche un césped húmedo rodeado de colillas de tabaco y porros al momento en el que, entre risas de borrachos y diálogos banales, miraré al cielo sin estrellas. Observaré las  luces de ese mismo puto bar mientras deseo que sea distinto. Buscaré entre las caras de la gente sin saber que quiero ni que espero encontrar. Vomitaré a todas las guarras hijas de la ignorancia en el momento en el que suelten su carcajada más insoportable. Me follaré a la mentira para después llorar como el bebé que un día este cuerpo fue. Haré callar al bufón más psicópata de toda la corte. Seguiré como siempre cuando al dormir nada de esto vea realizado.

Antes era un pequeño bastardo

Posted in nostalgia, odios, rarezas, relatos on abril 13, 2009 by laggos

Antes de ser todo aquello en lo que se convirtió, fue un simple niño sin conocimiento. Un niñito idiota e inocente. Fue un criajo mucho antes de ser un imbécil gilipollas que se fumaba un cigarro a las dos de la madrugada todos los domingos preguntándose si ese lunes iba a ser tan malo como el de la semana pasada. Era un enano antes de volverse un adolescente – palabra que él siempre ignoró – nervioso, confundido y descontrolado. Le dejaron suelto y el muy capullo montó un huracán más de una vez. Tuvo muchos problemas en esos años en los que todos parecían el mismo año. Antes de empezar a jugar de manera patética al fútbol con sus otros amiguitos subnormales y soplapollas, era un pequeño niñito que sentado en el duro suelo del recreo se fijo por primera vez en una niña realmente bella la cual nunca le hizo el caso que el pequeño encoñado hubiera querido. Era la chica más guapa de su clase y también la más guapa del colegio. Él siempre la molestaba para acercarse a ella. Era una niña tan bella que hasta a los padres aburridos, depravados y con una vida monótona se les ponía algo dura al verla sonreír y pensar lo chupona que iba a ser cuando creciera. Él realmente despertó debido a la belleza de esa críaja caprichosa… el muy cabroncete tuvo sus primeras depresiones debido a una carencia afectiva. Eso fue el desencadenante de muchos de sus problemas e inseguridades para el futuro.

El crío jugaba a hacer carreras de coches de juguete por la arena del parque mucho antes de empezar a masturbarse pensando en grandes actrices de películas de calidad mediocre, en grandes actrices de películas porno, en las grandes tetas de algunas de las amigas de su hermana y en un largo etcétera de fantasías sexuales. No muchos años más tarde estaba el muy imbécil vomitando en la puerta de un asqueroso bar infectado por los gritos de gente deleznable, auténticos borregos y de inteligencia dudosa. Unos cuantos años después de que el canijo acompañara a su madre a hacer la compra en ese supermercado del barrio iluminado por la luz blanca de los fluorescentes, empezó a dejar de ver a los amigos con los que se había criado, esos otros cuatro deformes tan idiotas como él. El tiempo enfría las cosas y conforme vas siendo consciente de más cosas más interesado te vuelves, haces una reflexión automática y casi inconsciente y dices a esos capullos: “vuestro juego me aburre y no creo que me vaya a divertir mucho más estando aquí, así qué que os jodan y espero que lleguéis a ser tan inteligentes como para hacer lo que estoy haciendo”. Puso un colador gigante en el instituto, en su casa, en la piscina, en el pueblo y en todos esos lugares por los que el gilipollas pasaba y todas las personas que estaban en esos sitios pasaron por ese colador y los desgraciados que consiguieron salir de ahí fueron los que él llamó “el resto”. “El resto” era la gente que compartieron parte su vida con parte de la vida de este cobarde bastardo. “El resto” era su familia y sus amigos, algunos sacados del instituto, otros de la piscina de verano, y otros de un origen desconocido para el joven gamberro. Era el típico chico que tenía amigos y no amigas, que nunca sabía muy bien que hablar con una chica y que cuando se acercaba a ellas lo único que hacía era molestarlas… Era el típico que escuchaba el comentario de sus compañeras de clase acerca de lo bueno que estaba un chulo imbécil sin cerebro, con mucha fachada y pocos huevos. Mientras a ellas se les mojaba su joven y traicionero coño, él estaba delante escuchando sus risas y sus comentarios, como si él no estuviera ahí escuchando lo bueno que estaba un chulito el cual un día recibió un puñetazo de su alcohólico padre a los siete años delante de la puerta del colegio un jueves a las dos del mediodía. El joven imbécil no estaba considerado por las chicas como un chico, simplemente era un ignorado indeseable más, complemento del pupitre de clase o elemento decorativo de la ventana.

Alrededor de la vida de ese joven cobarde comenzó a crecer una jungla salvaje. Una jungla presente en la ciudad, con sus avenidas en las que el veneno de los coches infecta todo el aire y los edificios están llenos de tiendas de ropa, de música y cines por aquel entonces baratos. Una jungla en la que el más débil iba marcando su patético y mediocre destino. Ya habían pasado los suficientes años como para ser consciente de todo lo que le rodeaba y el nivel en el que él estaba situado socialmente. Miró al pasado para intentar evitar un futuro igual de vulgar, construyendo un presente para él siempre incompleto. Quería un futuro diferente, grande y poderoso en el que abundara todo aquello de lo que él carecía… En sus últimos años de su infancia, de su pseudo-inconsciencia estaba junto a varios demonios en una iglesia comulgando y prometiendo su amor y compromiso hacia un desconocido Díos que para él no era mucho más que Indiana Jones o Superman. Pocos meses después de recibir una bicicleta BH, un reloj Lotus e importantes sumas de dinero en una ceremonia demasiado cara para semejante mierda, se olvidó de toda esa basura de La Pasión y demás mensajes… Tardaría bastantes años hasta llegar a su siguiente reflexión espiritual… sería entonces cuando su desarrollo intelectual y creativo llegaría a su clímax, manteniendo ese listón ahí arriba hasta su presente. El problema de que fuera tan consciente de sus actos y su situación era que cuanto más despierto estaba más inconforme se sentía. Necesitaba evasión emborrachándose y hablando, entrado en su adolescencia, con algún otro psicópata en potencia sobre la vida, el futuro, la existencia, el universo, dios, los traumas… Fue a partir de ahí cuando el muy pajillero comenzaría un importante aprendizaje que no se ensañaba en el odioso instituto.

El pobre gilipollas era un inocente y miedoso niñito que se divertía con sus primos en el parque de atracciones gastando el dinero de sus papás antes de ser un chico solitario que se fumaba algún porro esporádicamente en casa de algún amigo y se obsesionaba con la novia del amigo de un amigo. Era un pequeño psicópata con talento para dibujar cualquier cosa que tuviera delante mucho antes ser ese chico que se besó por primera vez con una chica en la puerta de un bar en semana santa mientras los borrachos pasaban delante de ellos. Lo primero que pensó fue: “mira, por fin me estoy besando con una chica” y después “así que esto es lo que se siente… pues se me está poniendo dura”. Tenía que disimular su erección colocándose en una posición considerablemente estúpida. Era un niñito que lloraba cuando tenía que comer lentejas o garbanzos y que se alegraba cuando comía macarrones o pizza antes de ser un autentico desastre estudiando, creciendo en él una vagancia cada vez más característica. Siempre fue un mediocre en el instituto y siempre odió a la gran mayoría, no por ser rebelde, ya que nadie pensaba que él lo fuera, sino porque no soporto que tanta gente no se planteara nada y vivieran dejando pasar los años con tanto conformismo sin mostrar un mínimo de talento. Creció en él un complejo de superioridad que nunca mostraba en el exterior. Al pequeño bastardo le sorprendió conocer a varias chicas que quisieran estar con él… El muy deficiente actuó como el novato que era cuando se metió con una chica en la cama…

Pasaron bastantes años desde que ese niño le daba besitos a su querida mamá hasta que como un animal solitario y asustado tuvo que ser suficientemente fuerte y valiente como para ser racional y ver que tenía que sobrevivir a esa jungla… Tuvo que mirar a sus enemigos – todo – a los ojos. Creció en esa jungla, viendo cine, emborrachándose, escuchando música, peleándose, llorando, follando, deprimiéndose, gritando, deseando… Antes era un niño, inocente, que no había podido corromperse, que el interés, el egoísmo y el miedo aún no habían aparecido realmente… Era un niño con toda una bonita vida por delante… todo el mundo creía que iba a tener una bonita vida por el simple hecho de ser un buen niñito. Era un canijo más revoloteando por un parque infantil ante las miradas de las madres que un día fueron niñas. No tenía por qué diferenciarse de ningún otro, pero cuando los años pasan todos se vuelven diferentes y tienen que sobrevivir – en vez de vivir –  en una vida en la que nadie ve claro el verdadero objetivo. Todo cambia y se deteriora. El muy gilipollas, borracho en la noche apunto de caerse en mitad de la calle vacía dice – Antes de volverme un ser triste, yo era un pequeño bastardo, feliz e inocente – …pero eso era antes.

La reflexión con los tres ancianos.

Posted in ego, espiritualidad, miedo, paranoias, psique, rarezas, relatos, sueños on marzo 28, 2009 by laggos

Antes de ver lo que había en aquel sitio yo ya tenía en mi cabeza el recuerdo o la imagen de mi charla pendiente con mi tutor. En esa charla, mi tutor no iba a hablar conmigo sobre como estaba siendo mi evolución en el curso o mi progreso en esta evaluación. De lo que él me iba a hablar era de como me estaba yendo la vida. La vida. Los días, el paso de ellos y como estos van pasando ante mis valores y mis defectos. Seguramente me sentaría en una silla más pequeña que la suya y este hombre (el cual es el tercero que más sabe en tecnología y animación 3D de España) me sacaría una gráfica en la que en la escala horizontal pondría los años, desde el 88 hasta el 09, y en la escala vertical pondría… la felicidad, los éxitos, lo querido que soy, etc… Seguramente yo ya sabría que es lo que él me iba a decir.

Casualmente, antes de llegar a mi reunión con él, me encuentro con tres ancianos en una sala de espera, con butacas rojas sobre un soporte metálico pintado de color negro. Me quedo algo inmóvil, ¿tanto miedo me daban antes los putos viejos? Esos tres ancianos no llevaban túnicas blancas ni eran ciegos videntes ni oráculos ni nada de eso. Eran viejos con jersey de lana, bastón, zapatillas de “estar por casa”, piel arrugada y demás complementos que se van uniendo a ti conforme cruzas los 70. No eran cultos, en absoluto, eran hombres casi analfabetos que nacieron al principio del pasado siglo. Ellos vieron toda una evolución en una tecnología que ellos no llegan a entender. Ellos vieron como las ciudades se envenenaban del ruido de los coches. Ellos vieron como los jóvenes tenían unos valores y un espíritu distinto cada década que pasaba. Ellos vivieron una guerra entre dos mismas estupideces.

De repente mis pantalones estan mojados. Pero no me he meado ni me he corrido por todo mi calzoncillo ni nada así, simplemente estoy empapado de sudor desde la cintura hasta los pies. Miro mi mano derecha. En la palma de ella está escrita la palabra “reflexión”. Cierro la mano y para cuando la vuelvo a abrir ya no hay nada escrito. Les miro, ellos sonríen. Ahora de una manera inconsciente lo veo todo claro y el simbolismo de este sueño se entiende a la perfección. Miro a mi muñeca izquierda y no hay reloj, pero la hora está dibujada con unas agujas de color azul de boli bic. Las no se que menos algo. Llego tarde a la reunión. Pero les veo sonrier a estos tres pre-moribundos y siento que nunca he hablado realmente con alguien así.

Empiezo a hacerles preguntas y ellos me contestan con algo de dificultad debido a no entenderlas bien. Me pregunto si cuando yo sea como uno de ellos entenderé a los chicos de 21 años. Al hacerles las preguntas entiendo las preocupaciones de todo esto. Veo mis miedos, mis intereses, mis objetivos y el producto de mis defectos. Siento curiosidad por la guerra. Les pregunto sobre ella y ellos no quieren hablar, parece que se ponen muy tristes, así que lo dejo… me deprime ver a ancianos llorando. Les pregunto sobre el amor, sobre las mujeres. Uno de ellos tan solo se besó una vez con una mujer, nunca hizo nada más con ninguna de ellas… siento pena por él. Otro estuvo toda la vida con la misma mujer. Y otro tuvo tres grandes amores en toda su vida, el primero a los 19, el segundo a los 34, el tercero a los 66.

El tiempo ya no se marca ni en una muñeca izquierda, todo es difuso y el blanco se mezcla con los otros colores… experimento un viaje en el que el lugar carece de importancia y el pensamiento es tan grande que anula a todo mi cuerpo.

Pasado un largo tiempo indeterminado, algo empieza a borrarse… el inconsciente se está masturbando en el retrete justo cuando entra su madre al baño. Ya deja de haber blanco. Deja de haber cualquier color. Noto algo en los ojos, ¿que ojos? Esos que están tan arriba quizá. Noto varias manos y un dolor de cabeza. Noto frío en el pecho. Noto un cuerpo cansado después de estar unas cuantas horas casi inmovil. Giro una cabeza, esta cabeza, mi cabeza. Veo un techo blanco muy oscuro. Veo una pared y unos muebles y unas sábanas. Giro otra vez mi cabeza, cansada de un día que aún no he empezado. Veo unos leds rojos. Las 7:18. Llego tarde al instituto.