Archive for the rarezas Category

Inútil “creador”.

Posted in ego, miedo, nostalgia, odios, paranoias, psique, rarezas, relatos, sexo on agosto 29, 2009 by laggos

Él volvió a sentirse triste… no, no es exactamente triste. Él volvió a sentirse terriblemente vacío rodeado por una dolorosa belleza como si alguien le clavara un cuchillo directamente en el corazón… no, demasiado tópico y muy visto, no quiero hacer algo masticado. Él tras volver a ver una foto de ella se atragantó de manera estúpida con la última calada de su cigarrillo. Lo apagó en algo parecido a un cenicero y observó como el humo pasaba por delante de sus bellos ojos. “¿Por qué tuviste que aparecer?” se preguntó. Era la historia de un hombre que deseaba a una mujer que amaba a otro hombre. Un amor no correspondido aunque él nunca empleaba la palabra “amor”. Respiraba el ambiente de las calles de su ciudad mientras se preguntaba de donde vendrían esas personas y a donde irían y si ellos tenían grandes problemas en sus vidas o si les ocurrían cosas tan novelescas como para poder ser contadas en las letras de algún talentoso cantante que toca en garitos de mierda o si algún guionista vería la inspiración en sus vidas. Todo le sabía a poco cuando él veía la imagen de ella. Nada le completaba. Los sueños eran lo peor. A veces ella lloraba cuando ambos se besaban, pero todo era onírico y espantoso cada noche, hasta que se despertaba por la luz del sol que entraba por las ventanas de su apartamento. Se asomaba a la ventana para fumar un cigarrillo y empezaba a contar el número de chicas que se habían enamorado o se habían sentido atraidas por él. Las contaba con los dedos de las manos. Él solo quería hablar con ella, besarla, poder ir al cine con ella, sentarse en el banco de un parque riéndose de los personajes que pasaban por delante de ellos. Podía sonar aburrido pero él solo quería eso. Quería eso y follarsela. Aunque él nunca se había masturbado pensando en ella. Decía que nunca pensaba en las chicas que realmente le habían marcado cuando se masturbaba. Escuchaba algo de la música que salía por la radio y sentía asco. No hacía nada más que dibujar y morirse de hambre. Su trabajo era lento y sin futuro. Era un muerto viviente. Pensaba que podría morirse y no habría alcanzado nada de lo que quiso en un principio. Ni siquiera se habría quedado a mitad del camino como se suele decir. Tan solo había puesto el primer pie en la línea de salida y se quedó quieto el resto de la carrera mientras los demás no paraban de correr. Ella era una de las personas que corría. Pensó que si una vez ella viera la belleza que él… no, para nada quería escribir esto. Quería hablar de la insatisfacción y del vacío. Esto es una mierda, disculpar, llevo tiempo sin escribir y creo que ahora no me gusta nada de lo que he escrito nunca. He hablado de que A quiere a B y B quiere a C pero no se como expresarlo y es una tontería todo esto. Cigarros en la ventana de un apartamento solitario, masturbación, ciudad, recuerdos, vacío… Se tiene saber y sentir sobre todo aquello sobre lo que se escribe y a veces aunque sientas algo ni siquiera sabes como expresarlo. Últimamente no se transmitir nada en nada. Creo que por que pienso que no hay una manera adecuada y creía que la había. Vaya mierda. Voy a irme a cagar ya que últimamente es lo más parecido que hago a crear algo auténtico.

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Levántate pequeño.

Posted in paranoias, psique, rarezas, relatos on mayo 26, 2009 by laggos

¡Ei pequeño!, ¿que haces ahí tirado? No te das cuenta que al levantarte del suelo verás un mundo lleno de posibilidades?… Si, posibilidades, puedes salir ahí fuera, coger tu armadura y ponerte a luchar, quizá te enamores de alguien mayor que tú, o incluso puede que alguien a quien odias se enamore de ti… La escuela, la arena, la pizarra y la pared con gotelé, ¿gotelé? ¿así es? Siempre esperarás que los héroes de los cómics te rescaten cuando vayas a ser atropellado pero por lo único que podrás rezar realmente será por un buen médico. Vamos pequeño, levanta y deja de pintar con esos lápices de colores en el puto suelo. Salta, grita, destroza y sigue hambriento, pero en otro lado, no te quedes quieto mientras crezcas hijo de puta. Quieres ser una estrella, quieres ser popular. Todos acabaremos igual…

Ya has crecido, ¿has aprendido algo? La primera vez que aprendiste algo fue cuando una noche viste a un bebé sostenido por las manos ensangrentadas de su madre… Vaya, parece que ahora haces cosas que antes no hacías… protestas, insultas, follas o lo intentas, fumas, te emborrachas, escuchas rock, ríes, tienes sueños… te dices que todo puede ser posible o imposible y sabes que el mundo no se puede cambiar tan solo puedes intentar seguir resistiendo en un mundo libre… Los políticos y las empresas te resbalan mientras te intentan tratar como a los demás… Estás al margen en un puto mundo libre, libre para ti, no para todos. No trabajas, no estás atado a una familia, aprovéchate de tu potra, y no te quedes quieto mientras aún sigues creciendo, tus próximos años dependerán de lo que hagas en estos, se un poco consciente de ello.

Antes era un pequeño bastardo

Posted in nostalgia, odios, rarezas, relatos on abril 13, 2009 by laggos

Antes de ser todo aquello en lo que se convirtió, fue un simple niño sin conocimiento. Un niñito idiota e inocente. Fue un criajo mucho antes de ser un imbécil gilipollas que se fumaba un cigarro a las dos de la madrugada todos los domingos preguntándose si ese lunes iba a ser tan malo como el de la semana pasada. Era un enano antes de volverse un adolescente – palabra que él siempre ignoró – nervioso, confundido y descontrolado. Le dejaron suelto y el muy capullo montó un huracán más de una vez. Tuvo muchos problemas en esos años en los que todos parecían el mismo año. Antes de empezar a jugar de manera patética al fútbol con sus otros amiguitos subnormales y soplapollas, era un pequeño niñito que sentado en el duro suelo del recreo se fijo por primera vez en una niña realmente bella la cual nunca le hizo el caso que el pequeño encoñado hubiera querido. Era la chica más guapa de su clase y también la más guapa del colegio. Él siempre la molestaba para acercarse a ella. Era una niña tan bella que hasta a los padres aburridos, depravados y con una vida monótona se les ponía algo dura al verla sonreír y pensar lo chupona que iba a ser cuando creciera. Él realmente despertó debido a la belleza de esa críaja caprichosa… el muy cabroncete tuvo sus primeras depresiones debido a una carencia afectiva. Eso fue el desencadenante de muchos de sus problemas e inseguridades para el futuro.

El crío jugaba a hacer carreras de coches de juguete por la arena del parque mucho antes de empezar a masturbarse pensando en grandes actrices de películas de calidad mediocre, en grandes actrices de películas porno, en las grandes tetas de algunas de las amigas de su hermana y en un largo etcétera de fantasías sexuales. No muchos años más tarde estaba el muy imbécil vomitando en la puerta de un asqueroso bar infectado por los gritos de gente deleznable, auténticos borregos y de inteligencia dudosa. Unos cuantos años después de que el canijo acompañara a su madre a hacer la compra en ese supermercado del barrio iluminado por la luz blanca de los fluorescentes, empezó a dejar de ver a los amigos con los que se había criado, esos otros cuatro deformes tan idiotas como él. El tiempo enfría las cosas y conforme vas siendo consciente de más cosas más interesado te vuelves, haces una reflexión automática y casi inconsciente y dices a esos capullos: “vuestro juego me aburre y no creo que me vaya a divertir mucho más estando aquí, así qué que os jodan y espero que lleguéis a ser tan inteligentes como para hacer lo que estoy haciendo”. Puso un colador gigante en el instituto, en su casa, en la piscina, en el pueblo y en todos esos lugares por los que el gilipollas pasaba y todas las personas que estaban en esos sitios pasaron por ese colador y los desgraciados que consiguieron salir de ahí fueron los que él llamó “el resto”. “El resto” era la gente que compartieron parte su vida con parte de la vida de este cobarde bastardo. “El resto” era su familia y sus amigos, algunos sacados del instituto, otros de la piscina de verano, y otros de un origen desconocido para el joven gamberro. Era el típico chico que tenía amigos y no amigas, que nunca sabía muy bien que hablar con una chica y que cuando se acercaba a ellas lo único que hacía era molestarlas… Era el típico que escuchaba el comentario de sus compañeras de clase acerca de lo bueno que estaba un chulo imbécil sin cerebro, con mucha fachada y pocos huevos. Mientras a ellas se les mojaba su joven y traicionero coño, él estaba delante escuchando sus risas y sus comentarios, como si él no estuviera ahí escuchando lo bueno que estaba un chulito el cual un día recibió un puñetazo de su alcohólico padre a los siete años delante de la puerta del colegio un jueves a las dos del mediodía. El joven imbécil no estaba considerado por las chicas como un chico, simplemente era un ignorado indeseable más, complemento del pupitre de clase o elemento decorativo de la ventana.

Alrededor de la vida de ese joven cobarde comenzó a crecer una jungla salvaje. Una jungla presente en la ciudad, con sus avenidas en las que el veneno de los coches infecta todo el aire y los edificios están llenos de tiendas de ropa, de música y cines por aquel entonces baratos. Una jungla en la que el más débil iba marcando su patético y mediocre destino. Ya habían pasado los suficientes años como para ser consciente de todo lo que le rodeaba y el nivel en el que él estaba situado socialmente. Miró al pasado para intentar evitar un futuro igual de vulgar, construyendo un presente para él siempre incompleto. Quería un futuro diferente, grande y poderoso en el que abundara todo aquello de lo que él carecía… En sus últimos años de su infancia, de su pseudo-inconsciencia estaba junto a varios demonios en una iglesia comulgando y prometiendo su amor y compromiso hacia un desconocido Díos que para él no era mucho más que Indiana Jones o Superman. Pocos meses después de recibir una bicicleta BH, un reloj Lotus e importantes sumas de dinero en una ceremonia demasiado cara para semejante mierda, se olvidó de toda esa basura de La Pasión y demás mensajes… Tardaría bastantes años hasta llegar a su siguiente reflexión espiritual… sería entonces cuando su desarrollo intelectual y creativo llegaría a su clímax, manteniendo ese listón ahí arriba hasta su presente. El problema de que fuera tan consciente de sus actos y su situación era que cuanto más despierto estaba más inconforme se sentía. Necesitaba evasión emborrachándose y hablando, entrado en su adolescencia, con algún otro psicópata en potencia sobre la vida, el futuro, la existencia, el universo, dios, los traumas… Fue a partir de ahí cuando el muy pajillero comenzaría un importante aprendizaje que no se ensañaba en el odioso instituto.

El pobre gilipollas era un inocente y miedoso niñito que se divertía con sus primos en el parque de atracciones gastando el dinero de sus papás antes de ser un chico solitario que se fumaba algún porro esporádicamente en casa de algún amigo y se obsesionaba con la novia del amigo de un amigo. Era un pequeño psicópata con talento para dibujar cualquier cosa que tuviera delante mucho antes ser ese chico que se besó por primera vez con una chica en la puerta de un bar en semana santa mientras los borrachos pasaban delante de ellos. Lo primero que pensó fue: “mira, por fin me estoy besando con una chica” y después “así que esto es lo que se siente… pues se me está poniendo dura”. Tenía que disimular su erección colocándose en una posición considerablemente estúpida. Era un niñito que lloraba cuando tenía que comer lentejas o garbanzos y que se alegraba cuando comía macarrones o pizza antes de ser un autentico desastre estudiando, creciendo en él una vagancia cada vez más característica. Siempre fue un mediocre en el instituto y siempre odió a la gran mayoría, no por ser rebelde, ya que nadie pensaba que él lo fuera, sino porque no soporto que tanta gente no se planteara nada y vivieran dejando pasar los años con tanto conformismo sin mostrar un mínimo de talento. Creció en él un complejo de superioridad que nunca mostraba en el exterior. Al pequeño bastardo le sorprendió conocer a varias chicas que quisieran estar con él… El muy deficiente actuó como el novato que era cuando se metió con una chica en la cama…

Pasaron bastantes años desde que ese niño le daba besitos a su querida mamá hasta que como un animal solitario y asustado tuvo que ser suficientemente fuerte y valiente como para ser racional y ver que tenía que sobrevivir a esa jungla… Tuvo que mirar a sus enemigos – todo – a los ojos. Creció en esa jungla, viendo cine, emborrachándose, escuchando música, peleándose, llorando, follando, deprimiéndose, gritando, deseando… Antes era un niño, inocente, que no había podido corromperse, que el interés, el egoísmo y el miedo aún no habían aparecido realmente… Era un niño con toda una bonita vida por delante… todo el mundo creía que iba a tener una bonita vida por el simple hecho de ser un buen niñito. Era un canijo más revoloteando por un parque infantil ante las miradas de las madres que un día fueron niñas. No tenía por qué diferenciarse de ningún otro, pero cuando los años pasan todos se vuelven diferentes y tienen que sobrevivir – en vez de vivir –  en una vida en la que nadie ve claro el verdadero objetivo. Todo cambia y se deteriora. El muy gilipollas, borracho en la noche apunto de caerse en mitad de la calle vacía dice – Antes de volverme un ser triste, yo era un pequeño bastardo, feliz e inocente – …pero eso era antes.

La reflexión con los tres ancianos.

Posted in ego, espiritualidad, miedo, paranoias, psique, rarezas, relatos, sueños on marzo 28, 2009 by laggos

Antes de ver lo que había en aquel sitio yo ya tenía en mi cabeza el recuerdo o la imagen de mi charla pendiente con mi tutor. En esa charla, mi tutor no iba a hablar conmigo sobre como estaba siendo mi evolución en el curso o mi progreso en esta evaluación. De lo que él me iba a hablar era de como me estaba yendo la vida. La vida. Los días, el paso de ellos y como estos van pasando ante mis valores y mis defectos. Seguramente me sentaría en una silla más pequeña que la suya y este hombre (el cual es el tercero que más sabe en tecnología y animación 3D de España) me sacaría una gráfica en la que en la escala horizontal pondría los años, desde el 88 hasta el 09, y en la escala vertical pondría… la felicidad, los éxitos, lo querido que soy, etc… Seguramente yo ya sabría que es lo que él me iba a decir.

Casualmente, antes de llegar a mi reunión con él, me encuentro con tres ancianos en una sala de espera, con butacas rojas sobre un soporte metálico pintado de color negro. Me quedo algo inmóvil, ¿tanto miedo me daban antes los putos viejos? Esos tres ancianos no llevaban túnicas blancas ni eran ciegos videntes ni oráculos ni nada de eso. Eran viejos con jersey de lana, bastón, zapatillas de “estar por casa”, piel arrugada y demás complementos que se van uniendo a ti conforme cruzas los 70. No eran cultos, en absoluto, eran hombres casi analfabetos que nacieron al principio del pasado siglo. Ellos vieron toda una evolución en una tecnología que ellos no llegan a entender. Ellos vieron como las ciudades se envenenaban del ruido de los coches. Ellos vieron como los jóvenes tenían unos valores y un espíritu distinto cada década que pasaba. Ellos vivieron una guerra entre dos mismas estupideces.

De repente mis pantalones estan mojados. Pero no me he meado ni me he corrido por todo mi calzoncillo ni nada así, simplemente estoy empapado de sudor desde la cintura hasta los pies. Miro mi mano derecha. En la palma de ella está escrita la palabra “reflexión”. Cierro la mano y para cuando la vuelvo a abrir ya no hay nada escrito. Les miro, ellos sonríen. Ahora de una manera inconsciente lo veo todo claro y el simbolismo de este sueño se entiende a la perfección. Miro a mi muñeca izquierda y no hay reloj, pero la hora está dibujada con unas agujas de color azul de boli bic. Las no se que menos algo. Llego tarde a la reunión. Pero les veo sonrier a estos tres pre-moribundos y siento que nunca he hablado realmente con alguien así.

Empiezo a hacerles preguntas y ellos me contestan con algo de dificultad debido a no entenderlas bien. Me pregunto si cuando yo sea como uno de ellos entenderé a los chicos de 21 años. Al hacerles las preguntas entiendo las preocupaciones de todo esto. Veo mis miedos, mis intereses, mis objetivos y el producto de mis defectos. Siento curiosidad por la guerra. Les pregunto sobre ella y ellos no quieren hablar, parece que se ponen muy tristes, así que lo dejo… me deprime ver a ancianos llorando. Les pregunto sobre el amor, sobre las mujeres. Uno de ellos tan solo se besó una vez con una mujer, nunca hizo nada más con ninguna de ellas… siento pena por él. Otro estuvo toda la vida con la misma mujer. Y otro tuvo tres grandes amores en toda su vida, el primero a los 19, el segundo a los 34, el tercero a los 66.

El tiempo ya no se marca ni en una muñeca izquierda, todo es difuso y el blanco se mezcla con los otros colores… experimento un viaje en el que el lugar carece de importancia y el pensamiento es tan grande que anula a todo mi cuerpo.

Pasado un largo tiempo indeterminado, algo empieza a borrarse… el inconsciente se está masturbando en el retrete justo cuando entra su madre al baño. Ya deja de haber blanco. Deja de haber cualquier color. Noto algo en los ojos, ¿que ojos? Esos que están tan arriba quizá. Noto varias manos y un dolor de cabeza. Noto frío en el pecho. Noto un cuerpo cansado después de estar unas cuantas horas casi inmovil. Giro una cabeza, esta cabeza, mi cabeza. Veo un techo blanco muy oscuro. Veo una pared y unos muebles y unas sábanas. Giro otra vez mi cabeza, cansada de un día que aún no he empezado. Veo unos leds rojos. Las 7:18. Llego tarde al instituto.

Escupitajos de realidad

Posted in miedo, odios, paranoias, poemas, psique, rarezas, relatos, sexo, society, sueños on marzo 13, 2009 by laggos

Tengo mucho que correr y muy poco tiempo, te miro y veo todo lo que quiero y no puedo tener.

Vaya pesadilla más larga, empapado en sudor y pegado a la pared… Sonrío a mis pensamientos más oscuros mientras alzo la cabeza para saludar al sol.

Si bien no valgo para mucho sueño con poder hacerlo y por muy bajo que acabe cayendo solo al soñar seguiré siendo libre.

Riete del miedo de un chico asustado, bloqueado y débil, escúpele, insúltale, humíllale, pégale, asfixiale, mátale, por lo menos ahí la insensibilidad no intentará camuflarse.

Observa el muñón de ese mendigo en la puerta de un gran centro comercial. Gente evitando mirar con la cabeza por encima de esos gritos de auxilio que expulsa a través de una fétida boca. Alrededor suyo todo parece normal, pero basta con mirar al suelo y ver esa anomalía que tan poco encaja con nuestra vida cotidiana. “Que suerte tenemos, hemos nacido tan normales…”.

A la puta mierda la esperanza de los planes de futuro si todo con una puta frase se destruye. A ti cabrón, te digo, hijo de puta, desgraciado, ójala nunca hubieras nacido…

El sueño y el deseo es lo único que consigue hacer que siga en pie, no obstante tambien es la condena que tiene mi desgracia.

Te muerdo, te desgarro, te jodo, eras esa zorra que ni siquiera se deja tocar, y ahora yo te violo, eres la envidia, la vanidad, la clase, la calidad, la falsedad, la hipocresía, la sensualidad, la sexualidad, la agonía, el demonio. Eres lo bueno con lo malo.

Vomitando todo lo de anoche

Posted in ego, rarezas, relatos, videoclips on febrero 14, 2009 by laggos

Las luces de un bar me rodean a mi y a mis supuestos amigos. Es muy tarde y dentro de poco será muy temprano. Fuma de ese fuego que se aviva con tu boca, yo ya lo he hecho. La musica se incrusta en el cerebro tanto como el humo o el aburrimiento. El tequila que trago se tendrá que acoplar con el ron y la CocaCola del estómago. No soy un perro de chavola aunque ahora esté sentado en la mierda. Gente pasando, gente corriendo, gente riendo, gente odiando, gente amando, gente pagando, gente cobrando, gente jodiendo, gente pegando, gente bailando. Mis pequeños ojos ven la disimulada tiranía de este sitio, el interés por estos negocios y los negocios del interés. Muerdo un kebab en un turco con un supuesto amigo(un idiota) y no pienso en nada cuando miro a la chica morena que canta a través de la tele. Luz blanca del mostrador proyectada en mi cara. Salgo y me rodea el ruido de los bares y la oscuridad del suelo. La bebida no es suficiente para anestesiarme de todo esto. No tengo más tabaco y tampoco dinero, tendré que hacer ¡pum! ¡pum! ¡pum! ¡pum! y después ¡chikin!… Cielos nocturnos, puentes tristes sobre ríos oscuros, taxistas psicópatas y borrachos enamorados. Si corro y corro no me llego a tropezar pero me ahogo por el aliento que le falta al ciego que ahora veo. Desvarío como un loco y no me encuentro el sentido pero aunque sólo sea un papel de periódico vuelo más alto que todos vosotros. I fly like paper, get high like planes, If you catch me at the border I got visas in my name, If you come around here, I make ‘em all day, I get one down in a second if you wait… All I wanna do is (BANG BANG BANG BANG!) and (CLICK CHING!) And take your money

The Time Warp.

Posted in cine, musica, rarezas, videoclips on enero 16, 2009 by laggos

Para la asignatura de Representaciones Escénicas tenemos que hacer al final del curso un musical que mezcla temas de distintos musicales, uno de ellos es este. Increíble escena del musical The Rocky Horror Picture Show, tan solo hay que verla.