Archive for the nostalgia Category

Inútil “creador”.

Posted in ego, miedo, nostalgia, odios, paranoias, psique, rarezas, relatos, sexo on agosto 29, 2009 by laggos

Él volvió a sentirse triste… no, no es exactamente triste. Él volvió a sentirse terriblemente vacío rodeado por una dolorosa belleza como si alguien le clavara un cuchillo directamente en el corazón… no, demasiado tópico y muy visto, no quiero hacer algo masticado. Él tras volver a ver una foto de ella se atragantó de manera estúpida con la última calada de su cigarrillo. Lo apagó en algo parecido a un cenicero y observó como el humo pasaba por delante de sus bellos ojos. “¿Por qué tuviste que aparecer?” se preguntó. Era la historia de un hombre que deseaba a una mujer que amaba a otro hombre. Un amor no correspondido aunque él nunca empleaba la palabra “amor”. Respiraba el ambiente de las calles de su ciudad mientras se preguntaba de donde vendrían esas personas y a donde irían y si ellos tenían grandes problemas en sus vidas o si les ocurrían cosas tan novelescas como para poder ser contadas en las letras de algún talentoso cantante que toca en garitos de mierda o si algún guionista vería la inspiración en sus vidas. Todo le sabía a poco cuando él veía la imagen de ella. Nada le completaba. Los sueños eran lo peor. A veces ella lloraba cuando ambos se besaban, pero todo era onírico y espantoso cada noche, hasta que se despertaba por la luz del sol que entraba por las ventanas de su apartamento. Se asomaba a la ventana para fumar un cigarrillo y empezaba a contar el número de chicas que se habían enamorado o se habían sentido atraidas por él. Las contaba con los dedos de las manos. Él solo quería hablar con ella, besarla, poder ir al cine con ella, sentarse en el banco de un parque riéndose de los personajes que pasaban por delante de ellos. Podía sonar aburrido pero él solo quería eso. Quería eso y follarsela. Aunque él nunca se había masturbado pensando en ella. Decía que nunca pensaba en las chicas que realmente le habían marcado cuando se masturbaba. Escuchaba algo de la música que salía por la radio y sentía asco. No hacía nada más que dibujar y morirse de hambre. Su trabajo era lento y sin futuro. Era un muerto viviente. Pensaba que podría morirse y no habría alcanzado nada de lo que quiso en un principio. Ni siquiera se habría quedado a mitad del camino como se suele decir. Tan solo había puesto el primer pie en la línea de salida y se quedó quieto el resto de la carrera mientras los demás no paraban de correr. Ella era una de las personas que corría. Pensó que si una vez ella viera la belleza que él… no, para nada quería escribir esto. Quería hablar de la insatisfacción y del vacío. Esto es una mierda, disculpar, llevo tiempo sin escribir y creo que ahora no me gusta nada de lo que he escrito nunca. He hablado de que A quiere a B y B quiere a C pero no se como expresarlo y es una tontería todo esto. Cigarros en la ventana de un apartamento solitario, masturbación, ciudad, recuerdos, vacío… Se tiene saber y sentir sobre todo aquello sobre lo que se escribe y a veces aunque sientas algo ni siquiera sabes como expresarlo. Últimamente no se transmitir nada en nada. Creo que por que pienso que no hay una manera adecuada y creía que la había. Vaya mierda. Voy a irme a cagar ya que últimamente es lo más parecido que hago a crear algo auténtico.

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Antes era un pequeño bastardo

Posted in nostalgia, odios, rarezas, relatos on abril 13, 2009 by laggos

Antes de ser todo aquello en lo que se convirtió, fue un simple niño sin conocimiento. Un niñito idiota e inocente. Fue un criajo mucho antes de ser un imbécil gilipollas que se fumaba un cigarro a las dos de la madrugada todos los domingos preguntándose si ese lunes iba a ser tan malo como el de la semana pasada. Era un enano antes de volverse un adolescente – palabra que él siempre ignoró – nervioso, confundido y descontrolado. Le dejaron suelto y el muy capullo montó un huracán más de una vez. Tuvo muchos problemas en esos años en los que todos parecían el mismo año. Antes de empezar a jugar de manera patética al fútbol con sus otros amiguitos subnormales y soplapollas, era un pequeño niñito que sentado en el duro suelo del recreo se fijo por primera vez en una niña realmente bella la cual nunca le hizo el caso que el pequeño encoñado hubiera querido. Era la chica más guapa de su clase y también la más guapa del colegio. Él siempre la molestaba para acercarse a ella. Era una niña tan bella que hasta a los padres aburridos, depravados y con una vida monótona se les ponía algo dura al verla sonreír y pensar lo chupona que iba a ser cuando creciera. Él realmente despertó debido a la belleza de esa críaja caprichosa… el muy cabroncete tuvo sus primeras depresiones debido a una carencia afectiva. Eso fue el desencadenante de muchos de sus problemas e inseguridades para el futuro.

El crío jugaba a hacer carreras de coches de juguete por la arena del parque mucho antes de empezar a masturbarse pensando en grandes actrices de películas de calidad mediocre, en grandes actrices de películas porno, en las grandes tetas de algunas de las amigas de su hermana y en un largo etcétera de fantasías sexuales. No muchos años más tarde estaba el muy imbécil vomitando en la puerta de un asqueroso bar infectado por los gritos de gente deleznable, auténticos borregos y de inteligencia dudosa. Unos cuantos años después de que el canijo acompañara a su madre a hacer la compra en ese supermercado del barrio iluminado por la luz blanca de los fluorescentes, empezó a dejar de ver a los amigos con los que se había criado, esos otros cuatro deformes tan idiotas como él. El tiempo enfría las cosas y conforme vas siendo consciente de más cosas más interesado te vuelves, haces una reflexión automática y casi inconsciente y dices a esos capullos: “vuestro juego me aburre y no creo que me vaya a divertir mucho más estando aquí, así qué que os jodan y espero que lleguéis a ser tan inteligentes como para hacer lo que estoy haciendo”. Puso un colador gigante en el instituto, en su casa, en la piscina, en el pueblo y en todos esos lugares por los que el gilipollas pasaba y todas las personas que estaban en esos sitios pasaron por ese colador y los desgraciados que consiguieron salir de ahí fueron los que él llamó “el resto”. “El resto” era la gente que compartieron parte su vida con parte de la vida de este cobarde bastardo. “El resto” era su familia y sus amigos, algunos sacados del instituto, otros de la piscina de verano, y otros de un origen desconocido para el joven gamberro. Era el típico chico que tenía amigos y no amigas, que nunca sabía muy bien que hablar con una chica y que cuando se acercaba a ellas lo único que hacía era molestarlas… Era el típico que escuchaba el comentario de sus compañeras de clase acerca de lo bueno que estaba un chulo imbécil sin cerebro, con mucha fachada y pocos huevos. Mientras a ellas se les mojaba su joven y traicionero coño, él estaba delante escuchando sus risas y sus comentarios, como si él no estuviera ahí escuchando lo bueno que estaba un chulito el cual un día recibió un puñetazo de su alcohólico padre a los siete años delante de la puerta del colegio un jueves a las dos del mediodía. El joven imbécil no estaba considerado por las chicas como un chico, simplemente era un ignorado indeseable más, complemento del pupitre de clase o elemento decorativo de la ventana.

Alrededor de la vida de ese joven cobarde comenzó a crecer una jungla salvaje. Una jungla presente en la ciudad, con sus avenidas en las que el veneno de los coches infecta todo el aire y los edificios están llenos de tiendas de ropa, de música y cines por aquel entonces baratos. Una jungla en la que el más débil iba marcando su patético y mediocre destino. Ya habían pasado los suficientes años como para ser consciente de todo lo que le rodeaba y el nivel en el que él estaba situado socialmente. Miró al pasado para intentar evitar un futuro igual de vulgar, construyendo un presente para él siempre incompleto. Quería un futuro diferente, grande y poderoso en el que abundara todo aquello de lo que él carecía… En sus últimos años de su infancia, de su pseudo-inconsciencia estaba junto a varios demonios en una iglesia comulgando y prometiendo su amor y compromiso hacia un desconocido Díos que para él no era mucho más que Indiana Jones o Superman. Pocos meses después de recibir una bicicleta BH, un reloj Lotus e importantes sumas de dinero en una ceremonia demasiado cara para semejante mierda, se olvidó de toda esa basura de La Pasión y demás mensajes… Tardaría bastantes años hasta llegar a su siguiente reflexión espiritual… sería entonces cuando su desarrollo intelectual y creativo llegaría a su clímax, manteniendo ese listón ahí arriba hasta su presente. El problema de que fuera tan consciente de sus actos y su situación era que cuanto más despierto estaba más inconforme se sentía. Necesitaba evasión emborrachándose y hablando, entrado en su adolescencia, con algún otro psicópata en potencia sobre la vida, el futuro, la existencia, el universo, dios, los traumas… Fue a partir de ahí cuando el muy pajillero comenzaría un importante aprendizaje que no se ensañaba en el odioso instituto.

El pobre gilipollas era un inocente y miedoso niñito que se divertía con sus primos en el parque de atracciones gastando el dinero de sus papás antes de ser un chico solitario que se fumaba algún porro esporádicamente en casa de algún amigo y se obsesionaba con la novia del amigo de un amigo. Era un pequeño psicópata con talento para dibujar cualquier cosa que tuviera delante mucho antes ser ese chico que se besó por primera vez con una chica en la puerta de un bar en semana santa mientras los borrachos pasaban delante de ellos. Lo primero que pensó fue: “mira, por fin me estoy besando con una chica” y después “así que esto es lo que se siente… pues se me está poniendo dura”. Tenía que disimular su erección colocándose en una posición considerablemente estúpida. Era un niñito que lloraba cuando tenía que comer lentejas o garbanzos y que se alegraba cuando comía macarrones o pizza antes de ser un autentico desastre estudiando, creciendo en él una vagancia cada vez más característica. Siempre fue un mediocre en el instituto y siempre odió a la gran mayoría, no por ser rebelde, ya que nadie pensaba que él lo fuera, sino porque no soporto que tanta gente no se planteara nada y vivieran dejando pasar los años con tanto conformismo sin mostrar un mínimo de talento. Creció en él un complejo de superioridad que nunca mostraba en el exterior. Al pequeño bastardo le sorprendió conocer a varias chicas que quisieran estar con él… El muy deficiente actuó como el novato que era cuando se metió con una chica en la cama…

Pasaron bastantes años desde que ese niño le daba besitos a su querida mamá hasta que como un animal solitario y asustado tuvo que ser suficientemente fuerte y valiente como para ser racional y ver que tenía que sobrevivir a esa jungla… Tuvo que mirar a sus enemigos – todo – a los ojos. Creció en esa jungla, viendo cine, emborrachándose, escuchando música, peleándose, llorando, follando, deprimiéndose, gritando, deseando… Antes era un niño, inocente, que no había podido corromperse, que el interés, el egoísmo y el miedo aún no habían aparecido realmente… Era un niño con toda una bonita vida por delante… todo el mundo creía que iba a tener una bonita vida por el simple hecho de ser un buen niñito. Era un canijo más revoloteando por un parque infantil ante las miradas de las madres que un día fueron niñas. No tenía por qué diferenciarse de ningún otro, pero cuando los años pasan todos se vuelven diferentes y tienen que sobrevivir – en vez de vivir –  en una vida en la que nadie ve claro el verdadero objetivo. Todo cambia y se deteriora. El muy gilipollas, borracho en la noche apunto de caerse en mitad de la calle vacía dice – Antes de volverme un ser triste, yo era un pequeño bastardo, feliz e inocente – …pero eso era antes.

Otro día en el mundo…

Posted in nostalgia on abril 7, 2009 by laggos

Son las 8:30 de la mañana. Todo está vacío, eso es lo único que tengo claro. La gente empieza a despertarse en sus casas. Las familias de este pueblo se levantan de sus camas para hacer lo mismo que hacen todos los días. Comer, trabajar, dormir y volver a trabajar. Están tranquilos sabiendo que al día siguiente harán lo mismo. Me pregunto cómo actuarían si de repente sus vidas dieran un vuelco… Supongo que la vida se nos acaba marcando por las importantes opciones que elegimos y los giros en el camino… Lo desconocido se empieza a mezclar con el deseo de lo no alcanzado.


En estos días tan extraños…

Posted in easton ellis, ego, nostalgia, rarezas, relatos on diciembre 30, 2008 by laggos

24: PASADO. Noche buena sin ser buena. Esta vez no hubo ningún parecido con todas esas “comidas familiares” de todos los años en casa de alguno de mis tios, en la de mis abuelos o en la mía. Las razones: Sara. Por primera vez ninguna de las personas que “componen” mi familia por parte de mi madre tenía ganas de celebrar nada estando “todos reunidos”. Ni siquiera estuvimos juntos mi hermano, mi padre, mi madre y yo más de dos horas pero sobró tiempo para que yo discutiera con mi padre, como casi siempre. Son cosas que pasan y por cierto, no soporto la frase “en las mejores familias”.

25: Navidad. El aniversario del nacimiento de dios en la tierra, pero en realidad solo es un día puesto por la iglesia católica ya que en el gran libro no dan fechas de ningún tipo . Fui a algún sitio pero no hice mucho y al volver a casa pensaba: “es navidad… pues vale”.

26: Viernes. Salir por ahí. Dani, Rehtse, Magaz. Beber en una comunidad en la que vive gente adinerada(la mayor parte). Fumar, fumar, fumar. Groenlandia. Bonos. Vómitos en la puerta de un garage. Robo de cubatas. Taxi. Buenas noches amor. Cajero. Aqui tiene señor taxista. Sonido de puerta abriéndose. Ropa a la terraza. Frio, frio, frio. Cama, sueños, sueños, sueños…

27: Sábado. En casa de una persona que había preparado un ambiente cálido que hacía semanas que no recordaba… Cigarros en la terraza mirando a un descampado cercano a la estación de trenes y autobuses. “Desde aquí no se ven tantos balcones parpadeantes” pensé. Llamada. Autobus. Burguer. Llamada. Café. Trivial. Cola Cao. Bofetones. Búho. Casa.

28: Cumpleaños de la abuela y el día de los inocentes. Creo que no hice mucho más que estar terminando de escribir el guión de un mediometraje(sii, he conseguido terminar algo)

29: Ayer. “Oye tio, tendremos que quedar para empezar el guión del musical para Representaciones Escénicas(asignatura de grado superior de Realización Audiovisual)”… “Claro, pasaros por mi casa…”. Ding Dong. Estaban JP y SG y su simpático compañero de piso, creo que se llama G. Empezar el guión. Risas. Ron Negrita con Coca Cola. Llamada. Apareció DB. Yo estaba borracho y le conté mi mediometraje y se lo pasé por correo. También se lo pasé a JP. Vimos Wall-E. Está algo sobrevalorada pero me gustó. Aparecieron en la casa el guitarrista y el bajista del grupo de SG. Ambos también se llamaban G, aunque cada uno con su mote. Bebimos más pero demasiado lento para mi gusto, lo que hizo en mi estómago una incomodidad soportable. No se puede beber durante 4 horas, hay que hacerlo en 1. Todos salvo JP y SG desaparecieron. “JP deja el tuenti ya, piensa que Kubrick no lo haría”. SG conocía a la prima segunda de mi difunta y querida prima, de modo que me la puso al teléfono para que habláramos. Se llamaba M y yo ya la conocía de antes por que Magaz fue a su clase y todo eso, y un día por casualidad me enteré de que en realidad era algo así como mi prima 3ª o algo así, en fín, “si, yo también lo siento, fue inesperado y una gran tragedia, ya nos veremos algún día, chao”. Ding Dong. Una de las amigas de SG apareció y se metió directamente a su cama después de saludarnos, sitio donde estarían durante sus siguientes horas SG y ella. JP dijo que olía a que sobrábamos. JP y yo nos fuimos de ahí ya que no nos dejarían mirar el espectáculo. “Esto no se hace”. Fuimos a la Z, buena música pero demasiado treintañero patético, hasta dentro de diez años no seré uno de ellos, ahora me conformo con ser un veinteañero patético. Nunca juntes a treintañeros patéticos con veinteañeros patéticos. Hablé durante casi tres horas con JP sobre temas bastante interesantes, existencialistas y personales. Él se cogió un taxi y yo me bajé en bus. Cama.

30: PRESENTE. Hoy. Estoy escribiendo esto. FUTURO. Dentro de un rato iré ha comprarme un pantalón o una camiseta(quizá) a un asqueroso centro comercial a las afueras de la ciudad en el que para llegar hay autobuses del propio centro. Rodeado de la sociedad consumista en su propia casa.

31: Mañana. Noche vieja. Dios sabrá lo que ocurrirá(mentira)… pero yo se que será como todas, cena familiar y luego a salir por los sitios en los que se reune la gente más parecida a los inquilinos del infierno.

1: Año nuevo y tendré que hacer una cena familiar de primos(por parte de mi padre). Una cena en un restaurante carísimo, seguro.

No me apetece predecir que pasará a partir de esos días porque “la vida es todo aquello que te pasa mientras tu te preocupas en hacer otros planes”.

no me gusta hablar de muerte.

Posted in ego, miedo, nostalgia on noviembre 30, 2008 by laggos
En un principio quería hablar de mi semana, pero me he dado cuenta que lo que más me ha marcado, obviamente, es lo que os voy a contar. El pasado miercoles 26 falleció mi prima. Tenía 17 años y los cumplió el domingo 23. No me gusta hablar de esto y tampoco quiero recordarlo, pero quería decir brevemente lo que ocurrió. Se que hablar de esto es algo un poco personal, pero no creo que vaya a ofender a nadie por contar que pasó.
El lunes fui a visitar a mi prima Sara al hospital, donde estaba ingresada para que la operaran al dia siguiente. Mi prima habia tenido desde siempre problemas en el corazón y la circulación. Nunca se desarrolló tanto como las chicas de su edad. Para tener 17 parecía que tenía 13. Cuando llegué a la habitación del hospital ella iba a salir. Se sorprendió de verme. Cuando me despedí de ella le dije que esperaba que saliera bien la operación. Esto puede sonar un poco raro, pero a veces, cuando me despido de una persona pienso que a lo mejor no la volveré a ver y entonces lo que hago es fijarme bien en ella antes de separarme para que la imagen se me quede en la cabeza. Eso hice con mi prima ese día y por desgracia fue la primera vez que me sirvió para algo eso, y espero que sea la última. El miercoles por la mañana a las 5 40 entró mi madre rápido en mi habitación y me dijo llorando que mi prima había muerto. Lo primero que salió de mi fue un profundo y espontáneo “no”. Los siguientes minutos fueron una mezcla entre angustia, tristeza y perplejidad. No lo asimilaba. Por la tarde fui al tanatorio. Mi abuela lo pasó fatal y mis tíos, sus padres obviamente también, esto ha sido algo que les marcará de por vida. Su única hija murió. Yo odiaba a mucha de la gente que había en el tanatorio. La sala estaba llena de primos de la otra parte de su familia, compañeros de su clase, amigas de su instituto, las cuales estaban más desarrolladas que mi prima, gente mayor a la que le encantan ir a esos sitios y contar historias, etc, etc… Era un infierno nada agradable ver a toda esa gente llorando, a mi abuela sobre todo. No es muy corriente que una abuela pierda a su nieto. No me gusta ver a la gente llorar, además yo me sentía culpable por no haber podido llorar. Pensé en cosas realmente tristes, como que(aunque suene tópico) tenía toda la vida por delante, todas las cosas que había planeado y soñado, toda la gente que deja y el daño que hace su pérdida, que era una chica muy feliz, alegre, inocente y simpática, que el lunes estuve con ella y que ya nunca más podré… Pensé en todo eso pero no podía llorar. Sin embargo ahí todo el mundo lloraba, mis padres, mis tíos, mis abuelos, la otra abuela de mi prima, sus otros primos, sus amigos, etc etc… Yo lloré cuando me lo dijo mi madre, sobre todo por el susto que me llevé. Parecía que yo era un primo 5º que pasaba por ahí, pero yo era su primo, el hijo de la hermana de su padre, y no lloraba, estuve bastante mal por eso. No obstante luego vi que tampoco iba a solucionar nada que llorara. Esos dos días estuve con mis primos gemelos hablando con ellos, son
personajes bastante curiosos. Tienen un año más y son majos aunque como
he dicho son algo peculiares, otro día hablaré de ellos. Al día siguiente falté a clase y fui a la misa. Estuvo llenísima, fueron unas 300 personas sin exagerar, fue todo el grupo del coro del que formaba parte mi prima, toda su clase, y muchísimos más que no sabía bien quienes eran… Las chicas del coro cantaron el Ave María y para ser una misa fue bastante bonito. El cura empezó a decir tonterías, pero en fín… Al acabar la misa todos salimos y fuera había tanta gente como dentro. Me despedí de mis tíos y ellos siguieron llorando. Fue bastante triste. Mi prima era de la familia de parte de mi madre. Por esa parte éramos 5 primos, mi hermano y yo, mis primos que son gemelos y mi prima Sara. Mi prima era la pequeña, pero ahora lo soy yo.
Contar esto es bastante personal pero no me parece nada ofensivo mientras no haga nada raro con ello y no lo venda ni nada de eso, tan solo quería contar esto que me pasó y lo he intentado hacer desde el respeto a mi prima y a mis tíos, aunque esto no lo fueran a leer. Por desgracia estas cosas pasan, a todos. No quiero ahora hablar sobre la muerte, ni lo que ella significa, ni lo que hay después, ni la importancia que tiene ni nada de eso. Esto no es más que una gran putada. Sara, ojala hubieras podido vivir más y hubieras visto todo lo que te podría haber pasado, lo que hubieras seguido sintiendo, conociendo y experimentando. Tampoco quiero dar pena ni nada eso, yo estoy bien.
Lo siento de verdad. Adios.

¿a que sabe ese trozo de queso?

Posted in ego, espiritualidad, miedo, nostalgia, paranoias, psique on octubre 26, 2008 by laggos

Somos como ratones en un laberinto con un gran reloj encima. Al final de ese laberinto hay un jugoso y dudoso trozo de queso. Ese trozo de queso nunca lo hemos visto, pero siempre hemos oído decir a alguien que conoce a uno que una vez lo mordió y que era lo mejor que existe en el mundo. Desde cualquier punto del laberinto se ve el reloj que, moviendo sus agujas al revés, produce un hipnotizador tic-tac-tic-tac que al final dejamos de notar. No hay nada más lejano que alcanzar el trozo de queso. No hay nada más paradójico que el momento posterior al de clavar los dientes en la promesa amarilla. Yo nunca he visto ese trozo de queso, tan solo me amarga la importancia que le doy al reloj que todos tenemos encima. Creo que si consigues algo que crees que es ese delicioso trozo de queso adquieres acto seguido la locura que germina por la falta de sentido de nuestras vidas. Por eso, lo único que hay que tener para poder seguir caminando por el laberinto es un buen trozo de queso al final de camino.

Todo esto no ha sido más que una especie de comparación con nuestra vida real. Pensar en el futuro puede deprimirte bastante, no obstante, es esa posibilidad de que algún día seremos felices nuestra propia pila que nos da la energía para poder continuar funcionando. Obviamente el queso es esa felicidad, una felicidad inalcanzable, una felicidad en la que serás más feliz si esperas conseguirla que consiguiendola.

No creo que sea bueno lo que se consigue cuando “alcanzas” el cielo, o el nirvana, o el paraiso, ni siquiera creo que se pueda alcanzar. ¿Se supone que todo eso es un lugar en el que el sufrimiento no existe, que no hay problemas, que no existe el tiempo, que todos estamos conectados y que lo único que sentimos es un eterno orgasmo? Lo más seguro es que si todos estuvieramos en un eterno orgasmo, el orgasmo, el climax tal y como lo conocemos dejaría de resultarnos atractivo, por lo que todo se convertiría en una nueva monotonía. Todo esto lo digo desde la ignorancia que supone estar encerrado en este mundo con estos cinco sentidos y utilizando tan solo la décima parte de mi cerebro.

Todos estos pensamientos han surgido de algo tan simple como que yo estaba echado en mi cama leyendo(la introducción que hizo Arthur Miller para la obra de teatro Un tranvía llamado Deseo, de Tennessee Williams, y de la que tengo que hacer una “exposicion” oral delante de toda la clase durante cinco minutos) y he visto a mi hermano, el cual ahora está trabajando sin parar, fuera de la ciudad casi todos los días y sin tener un instante de vida. Mi hermano estaba en el ordenador viendo un capítulo de Dexter. Le ha sonado el móvil y era su novia, le ha llamado y le ha dicho que quería quedar. Mi hermano ha parado el capítulo resoplando con la cara seria. Hoy ha sido el único dia libre que ha tenido en doce días. Mi hermano se ha arreglado un poco y se ha ido con mal humor a ver su novia sin ninguna gana. Todo eso me ha hecho pensar en la felicidad de la cual obviamente no está disfrutando mi hermano. Tiene 28 años y se le está pasando el arroz. Mi hermano y yo no nos parecemos en nada, él no suele hablar mucho(aunque eso varía según la persona con la que esté), a simple vista es bastante serio, se sacó la carrera de Ingeniero Técnico Industrial, no le gusta mucho salir hasta tarde, prefiere ver lo que le echan comerciamente hablando que intentar buscar un poco, lee más que yo(sobre todo Mundodisco y libros de ciencia-ficción) aunque le hice leer El guardián entre el centeno y no le gusto, lleva gafas, barba, es un poco más bajo que yo, etc etc… Le he visto y he pensado que tiene 28 años, que hace casi cuatro años que está con su novia y que tiene pinta de que va a estar con ella mucho más tiempo, y que esta vida que está viviendo ahora va a ser la que va a vivir durante el resto de su vida, y sinceramente no le veo alegre, no le veo feliz. Dentro de unos años empezará una familia y no se… ¿ya está todo? El solo hecho de pensar eso hace que brote en mi un agobio de lo más desagradable.

Me ha hecho pensar en si todas esas personas a las que admiro se han sentido tan amargados a pesar de haber sido alabados popularmente. Me ha hecho pensar en si el queso que todos ellos supuestamente han conseguido es la solución. Obviamente no es la solución, aunque por lo menos el haber conseguido cosas que otros sueñan es una manera distinta de haber vivido la vida. La felicidad es y ha sido siempre algo utópico. Es cierto que hay momento de felicidad y de verdadero climax, pero algo tan abstracto como la felicidad es imposible imaginarla. La felicidad consiste en esperar ser feliz. La esperanza y la felicidad son dos cosas que nosotros siempre relacionamos inconscientemente. Me encantaría estar todo la vida esperando hacer algo realmente importante para mi, de ese modo siempre sería feliz. Sería como ser eternamente joven.

Es domingo por la tarde-noche y me apetecía filosofear un poco. He cambiado la plantilla del blog, ya estaba cansado de ese color blanco-azul. La mayoría de los blogs que leo tienen el fondo negro y a mi me parece más alegre y creo que encaja bastante mejor con mi rencor hacia las estupideces que no paramos de repetir en este mundo. Esta semana me he dado cuenta de que estoy más loco de lo que pensaba, ¿sabeis cuando veis un personaje en una pelicula y decís “este tio está loco”?, pues yo hoy he tenido un momento de esos que prefiero no recordar. La verdad es que me alegro de estar algo loco ya que sino sería muy aburrido(más aún). Os dejo, tengo un trabajo sobre Un tranvía llamado Deseo que tengo que empezar y terminar. Espero que espereis ser felices.