Samuel leía un poema…

Yo estaba mirando a Samuel sentado en el suelo de su cómodo local. Las paredes eran blancas y apenas tenía nada en él. Apagué el cigarrillo en el cenicero cuando Samuel cogió una de las hojas que estaban perdidas por el suelo con poemas sin sentido. Se levantó y la empezó a leer mientras caminaba sin rumbo por todo el pequeño local. Yo le escuché sin apartar la vista de él.

SAMUEL:

Un poeta cae en el charco,
la mujer llora y la abuela ríe
Profunda la miseria en su realidad.
No existe la evasión,
tan solo la eterna deuda con su sueño.
Su hijo vive la historia
del niño que llora, que llora, que llora…
La chica desnuda ante el espejo
empuña un eterno cuchillo,
su pelo rojo la envuelve y la ahoga,
sus rizos la aprietan y cubren.
Ella cierra los ojos y llora y llora y llora.
El vagabundo en la calle escupe
sobre las madres de rizos dorados.
Las niñas de la insolencia se ríen
ante el brillo del cristal y el cielo.
Todo se cubre de duda y demagogia.
Ella se abstrae ante la absurda epidemia
de las ratas con zapatos
y los perros asesinos.
Es la historia del niño que reza, que reza y que reza
para que toda esta estancada tormenta desaparezca

Que mira, que mira y que mira.
Que llora, que llora y que llora…

Una respuesta to “Samuel leía un poema…”

  1. lorecsy Says:

    muy lindo🙂

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