¿a que sabe ese trozo de queso?

Somos como ratones en un laberinto con un gran reloj encima. Al final de ese laberinto hay un jugoso y dudoso trozo de queso. Ese trozo de queso nunca lo hemos visto, pero siempre hemos oído decir a alguien que conoce a uno que una vez lo mordió y que era lo mejor que existe en el mundo. Desde cualquier punto del laberinto se ve el reloj que, moviendo sus agujas al revés, produce un hipnotizador tic-tac-tic-tac que al final dejamos de notar. No hay nada más lejano que alcanzar el trozo de queso. No hay nada más paradójico que el momento posterior al de clavar los dientes en la promesa amarilla. Yo nunca he visto ese trozo de queso, tan solo me amarga la importancia que le doy al reloj que todos tenemos encima. Creo que si consigues algo que crees que es ese delicioso trozo de queso adquieres acto seguido la locura que germina por la falta de sentido de nuestras vidas. Por eso, lo único que hay que tener para poder seguir caminando por el laberinto es un buen trozo de queso al final de camino.

Todo esto no ha sido más que una especie de comparación con nuestra vida real. Pensar en el futuro puede deprimirte bastante, no obstante, es esa posibilidad de que algún día seremos felices nuestra propia pila que nos da la energía para poder continuar funcionando. Obviamente el queso es esa felicidad, una felicidad inalcanzable, una felicidad en la que serás más feliz si esperas conseguirla que consiguiendola.

No creo que sea bueno lo que se consigue cuando “alcanzas” el cielo, o el nirvana, o el paraiso, ni siquiera creo que se pueda alcanzar. ¿Se supone que todo eso es un lugar en el que el sufrimiento no existe, que no hay problemas, que no existe el tiempo, que todos estamos conectados y que lo único que sentimos es un eterno orgasmo? Lo más seguro es que si todos estuvieramos en un eterno orgasmo, el orgasmo, el climax tal y como lo conocemos dejaría de resultarnos atractivo, por lo que todo se convertiría en una nueva monotonía. Todo esto lo digo desde la ignorancia que supone estar encerrado en este mundo con estos cinco sentidos y utilizando tan solo la décima parte de mi cerebro.

Todos estos pensamientos han surgido de algo tan simple como que yo estaba echado en mi cama leyendo(la introducción que hizo Arthur Miller para la obra de teatro Un tranvía llamado Deseo, de Tennessee Williams, y de la que tengo que hacer una “exposicion” oral delante de toda la clase durante cinco minutos) y he visto a mi hermano, el cual ahora está trabajando sin parar, fuera de la ciudad casi todos los días y sin tener un instante de vida. Mi hermano estaba en el ordenador viendo un capítulo de Dexter. Le ha sonado el móvil y era su novia, le ha llamado y le ha dicho que quería quedar. Mi hermano ha parado el capítulo resoplando con la cara seria. Hoy ha sido el único dia libre que ha tenido en doce días. Mi hermano se ha arreglado un poco y se ha ido con mal humor a ver su novia sin ninguna gana. Todo eso me ha hecho pensar en la felicidad de la cual obviamente no está disfrutando mi hermano. Tiene 28 años y se le está pasando el arroz. Mi hermano y yo no nos parecemos en nada, él no suele hablar mucho(aunque eso varía según la persona con la que esté), a simple vista es bastante serio, se sacó la carrera de Ingeniero Técnico Industrial, no le gusta mucho salir hasta tarde, prefiere ver lo que le echan comerciamente hablando que intentar buscar un poco, lee más que yo(sobre todo Mundodisco y libros de ciencia-ficción) aunque le hice leer El guardián entre el centeno y no le gusto, lleva gafas, barba, es un poco más bajo que yo, etc etc… Le he visto y he pensado que tiene 28 años, que hace casi cuatro años que está con su novia y que tiene pinta de que va a estar con ella mucho más tiempo, y que esta vida que está viviendo ahora va a ser la que va a vivir durante el resto de su vida, y sinceramente no le veo alegre, no le veo feliz. Dentro de unos años empezará una familia y no se… ¿ya está todo? El solo hecho de pensar eso hace que brote en mi un agobio de lo más desagradable.

Me ha hecho pensar en si todas esas personas a las que admiro se han sentido tan amargados a pesar de haber sido alabados popularmente. Me ha hecho pensar en si el queso que todos ellos supuestamente han conseguido es la solución. Obviamente no es la solución, aunque por lo menos el haber conseguido cosas que otros sueñan es una manera distinta de haber vivido la vida. La felicidad es y ha sido siempre algo utópico. Es cierto que hay momento de felicidad y de verdadero climax, pero algo tan abstracto como la felicidad es imposible imaginarla. La felicidad consiste en esperar ser feliz. La esperanza y la felicidad son dos cosas que nosotros siempre relacionamos inconscientemente. Me encantaría estar todo la vida esperando hacer algo realmente importante para mi, de ese modo siempre sería feliz. Sería como ser eternamente joven.

Es domingo por la tarde-noche y me apetecía filosofear un poco. He cambiado la plantilla del blog, ya estaba cansado de ese color blanco-azul. La mayoría de los blogs que leo tienen el fondo negro y a mi me parece más alegre y creo que encaja bastante mejor con mi rencor hacia las estupideces que no paramos de repetir en este mundo. Esta semana me he dado cuenta de que estoy más loco de lo que pensaba, ¿sabeis cuando veis un personaje en una pelicula y decís “este tio está loco”?, pues yo hoy he tenido un momento de esos que prefiero no recordar. La verdad es que me alegro de estar algo loco ya que sino sería muy aburrido(más aún). Os dejo, tengo un trabajo sobre Un tranvía llamado Deseo que tengo que empezar y terminar. Espero que espereis ser felices.

6 comentarios to “¿a que sabe ese trozo de queso?”

  1. Me gusta el nuevo diseño del blog.

    Mi opinión no valdría de mucho, pero ya sabes que me gusta lo que escribes.

  2. Bieennn, me hace especial ilusion que me hayas comentado, xD, enserio. Me alegro que te guste la nueva estetica, es una lastima que no se puedan personalizar estos sitios tanto como uno quiere, pero bueno, son gratis, xD. Xao.

  3. Gran reflexion.

    Yo creo que hay que empezar por preguntarse: ¿Yo quiero un queso? ¿O quiero… una manzana? Nos programan para querer queso, pero a lo mejor hay más opciones…

  4. Srwatanabe Says:

    No se no se, yo solo se que el parmesano me vuelve loco, y en general todos los quesos que saben “rancios”.

  5. me ha agradado todas tus hitsorias, lo poco convencional del flickr y por supuesto la pag del youtube, sin palabras, agradable conocer un chicuelo como tu.

  6. Buen texto. Me gusta el comienzo. La reflexión final, definición de felicidad no me acaba de convencer, no sé porqué, la felicidad tiene que ser otra cosa, no esperar siempre algo que nunca llega. La felicidad tiene que ser algo del presente, del instante y lo demás no importa, llegará o no, pero lo importante es estar bien con uno mismo ahora, independientemente de expectativas y futuro. Fácil decirlo. Siempre me ha llamado la atención la ascesis y la ataraxia. Creo que la ataraxia es imposible y con ella no podríamos escribir y desbarrar ?

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