Factoría de ideas en el Clanys.

Hay música pero aún no veo absolutamente nada. Todo está negro. El sonido urbano del violín en plan esta-es-la-música-que-sale-al-principio-de-una-película es lo único que me llega por los cinco sentidos. Ahora… Ahora parece que sí que veo algo. Me veo solo y de pie echando vapor por la boca en una calle con tonos rojos, grises, negros y blancos, enfrente de la señora que toca el violín a unos 7 metros de ella. No le quiero dar dinero. Cuando paso cerca de una de esas señoras con algún amigo o con alguna chica soy el típico idiota que pasa al lado de ella imitándola simulando que es él el que toca el violín. No lo hago para burlarme de ella sino por que me gusta esa música, no obstante siempre pienso <<en vez de hacer el gilipoyas debería echarle algo de dinero en la funda del violín que yace en el suelo>>. Me apoyo en la pared. Me doy cuenta de que es un gran “azulejo” blanco de un metro cuadrado o así el que sostiene mi peso y hace que pueda estar más o menos cómodo apoyado en aquella pared. El cielo es de color gris lo cual no me sorprende. Mmm, tengo hambre. Entro en el Clanys. Lola parece estar simpática esta mañana… sin embargo no tengo ni puta idea de quien coño es Lola, pero se supone que es una de las camareras del Clanys… un bar al que nunca he ido en mi vida a desayunar… no soy de esos tipos que desayuna en sitio público, para mí, desayunar es algo muy íntimo y personal. <<¿Lo mismo de siempre, Max?>> Me río por que esa es la típica frase de película pedante americana y que sino fuera mi inconsciente el que está dirigiendo todo esto jamás la habría escuchado. <<Claro Lola, el tazón de chocolate caliente a la taza acompañado de una rebanada de pan tostado con mermelada de fresa por su superficie>>. <<No hay problema>> me dice conforme se marcha flotando por el bar hasta la cocina como si fuera uno de esos astronautaslámpara que hay encima de mí se aburre y por un momento se despega del techo para venir a hablar conmigo, lo cual me parece algo muy educado. Durante el rato que espero mi “lo de siempre” estoy hablando con ella sobre el último libro que leí. Cuando veo como Lola viene hacia mí volando con el desayuno le digo a la lámpara que se vaya a tomar por culo de aquí por que quiero tomármelo tranquilo y sin tener que hablar con nadie. Antes de que esa vieja manipuladora lumínica volviera a formar parte del blanco techo con grietas le pregunto que qué va a hacer cuando yo me despierte, porque esto es un sueño. Ella no sabe que contestarme. La olvido. Miro a Lola la cual ahora tiene otro aspecto y un generoso escote al cual mis ojos están bastante pegados. Le digo que cuando me acabe el desayuno me gustaría verla en el baño, pero ella ya no tiene rostro, no hay ojos, no hay boca, no hay orejas, no hay nariz, no hay granos de quinceañera con aparato, no hay nada… solo carne, de modo que no puede decirme si iba a aceptar la propuesta o no. Tampoco mueve la cabeza afirmando o negando, solo se va volando. Muy bien. ¿Qué coño es esto que llevo? Parece una gabardina de esas beige que llevaban los detectives en los años 50, como Humphrey Bogart en el Halcón Maltés, claro que ese film está en blanco y negro creo, y no sabría ni decir de que color era su jodida gabardina, es más, creo que ni he visto la película. Miro en el bolsillo que está cubriendo el corazón de lagarto que tengo en el pecho. Una pastilla. Me la meto en la boca y el chocolate ardiendo pasando por el gaznate ayuda a poder tragarla. superdotados que salen por la tele sonriendo mientras hacen bicicleta estática con pinta de “guiris” en su nave espacial. La <<¡Agua!>> grito sin parar por el bar, pero nadie se gira. De repente ya no me molesta. Aparece Cristal y le digo que qué coño hace aquí, se supone que un sueño es algo que tiene que ser agradable para la persona que está soñando. Ella me dice que eso no tiene nada que ver, que en los sueños el inconsciente es el que maneja todo y que si ella está ahí será por que he estado pensando en ella en la realidad, o que quizá le tenga miedo. <<¿Me tienes miedo?>> me pregunta sonriendo con cara de arpía. Parece que ahora sus pechos son más grandes que antes, de modo que empiezo a hablar con ellos. Una manta blanca dibujada por un niño de 7 años cubre todo y ahora veo a Bruce Springsteen sonriendo y caminando por el bar con delantal y una bandeja en la mano a ritmo de “milk & honey”. Lo más curioso de todo es que cuando pasa por mi mesa y le miro la espalda el tío está desnudo y puedo verle el culo. Es un honor supongo. Voy al baño. Lola no está. Se abre la puerta de una cabina de W.C. y de ella sale James Dean fumándose un cigarrillo. El pobre tiene cara de cansado. Qué guapo es el cabrón. Soy consciente de que puedo elegir aún estando en este estado. Es más, para comprobarlo, meo fuera de la taza. Elegir derecha o izquierda, es una tontería pero decide el futuro de todo esto supongo. Salgo del baño. No hay nadie en el Clanys. Vaya nombre más estúpido para un bar, Clanys, es en plan somos-retros-porque-tenemos-cuadros-de-Andy-Warhol-colgados-en-la-pared. Me piro de este antro con estética de los años 50. Al salir del bar, Jorge, uno que parece ser mi mejor amigo pero que no había visto en mi vida, me pasa la mano por los hombros y nos vamos cantando de ahí. Me veo desde fuera, es decir, yo no veo lo que ven mis ojos, sino que me veo como si hubiera una persona siguiéndome continuamente. Me enciendo un cigarrillo. Echo a volar dejando al capullo de Jorge ahí abajo. Lola me habrá pasado sus poderes. Atravieso las nubes. Me siento poderoso. Al mirar abajo veo que todo lo que era grande se va haciendo más y más pequeño. Grito de alegría mientras miro hacía arriba. Las estrellas siguen teniendo el mismo tamaño. Empiezo a notar que el viento va soplando mi pelo con menos fuerza. Voy subiendo cada vez más lento. Me acojono. Vuelo hasta que veo que no subo más y que mi cuerpo empieza a caer. Noto como el aire sopla mi pelo, mi ropa, y dejo mis converse flotando en el cielo. Caigo y caigo. Mis mejillas se echan hacia atrás como en esas pruebas que se les hacen a los astronautas para ver si tienen cojones suficientes como para subir ahí arriba. Mi sudadera parece una capa. Veo la ciudad. Con suerte podría caer en el río, pero con el poco agua que tiene en estas fechas lo único que conseguiría sería quedarme paralítico de cuello para abajo. Parece que no voy a caer al río. Todo lo que es pequeño empieza a crecer. La ciudad se va acercando hasta formar parte de mí.

6 comentarios to “Factoría de ideas en el Clanys.”

  1. Lo has copiado de algún sitio o es obra tuya??
    Te lo pregunto en serio.

  2. K koño es esto que está tan bien escrito???
    va levantate de la cama kero saberlo! Tere y yo esperamos respuesta

  3. Rehtse… tú tambien te has dado cuenta????????

    El Sr. Laggos se está haciendo un escritor!!

    Sr. Laggos??

  4. wenas, si q lo e escrito yo, es un caxo del principio de una cosa q estoy escribiendo. Me alegra q os aya gustado y q creais q lo e copiado de un libro, eso es buena señal, xD. Gracias por haberlo leido.

    Un saludo a todos y bla bla bla bla bla, xD. AUSHDALJKDKLASJDL AJSKLDJ

  5. Cada día me impresionas más. Es una suerte conocerte y ver que plasmas tu personalidad en lo que escribes, por eso me gusta. Tengo ganas de leer lo que estas escribiendo. Un besito aber si la gente sabe valorarte y pnen comentarios, k parece k les das miedo… ajja xaooo

  6. Lo he vuelto a leer…me gusta.

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