Un sueño con camisa de fuerza

Todo el cielo está cubierto de nubes grises. No llueve. Me miro las zapatillas y veo que estoy pisando un pequeño charco al lado de una alcantarilla. A mi derecha hay un tío vestido guardia de seguridad con una cara muy seria y a mi izquierda hay otro exactamente igual, solo que es rubio. En la placa del de mi izquierda pone su nombre y su número: 665, y en la del de la derecha pone el 667. Me agarran cada uno de un brazo y hacen que camine hacia la entrada del edificio que tengo enfrente. Es un edificio normal y corriente de color blanco con vallas, podría ser un colegio. Entro y en el conserje es un hombre gordo de unos 50 años con una cara que no me inspira confianza, habrá que andarse con ojo. El conserje gilipollas les dice a los cabrones que habitación me ha tocado. Puede que sea un hotel raro. Ando y me doy cuenta de que me han metido en un puto manicomio u hospital psiquiátrico. ¿Quién habrá sido?¿Puede que mi familia?¿Mis amigos?¿Las otras personas que no sé quienes son?¿El gobierno? Entro en un pasillo muy largo y en cada lado de ese pasillo hay una especie habitaciones o cabinas, parecidas a esas cabinas que hay cuando vas a votar. No estoy seguro de donde estoy… quizá si que sea un colegio. Los guardas me dejan en paz y una zorra con fea cara pero de sonrisa simpática me dice que puedo elegir la habitación que quiera de las que está libre. En ese momento vomito en el suelo. Ella se aparta rápido y me dice que vaya al baño a limpiarme. El baño es como cualquier asqueroso baño público. En el suelo hay charcos de un líquido que no se muy bien lo que es. En el baño hay varios tios vestidos de blanco, unos miran al techo, otro cagan fuera de la taza del váter. Saco mi asustada polla fuera del pantalón y me doy cuenta que de repente tengo otra ropa y no se cuando me la he cambiado. Meo rápido y al darme la vuelta un interno con cuerpo de lagartija y pelo largo fino rubio mea delante de mí mirándome. Conforme mea va caminando hacia atrás. Salga rápido del baño. Los internos me parecen gente normal, me pregunto por que. No entiendo como me pueden parecer normales… de modo que les miro mejor y ya no son tan normales. Los chicos están en las habitaciones del lado de la derecha y las chicas en el de la izquierda. Me parece raro que mezclen en un mismo sitio chicos con chicas. ¿Se podrá tener sexo aquí?. Una mujer mayor y gorda está mirando al techo sin parar de llorar. Los distintos tonos de blanco se mueven entre las paredes. Hay aviones de papel que vuelan solos por el aire. Algunos de los internos los persiguen. Al fondo del gran pasillo hay un hombre y una mujer que deben ser unos de los jefes. No tienen nada en la cara. A la mujer la distingo por el cuerpo y el pelo. Estoy quieto y no se cuanto rato llevo quieto. Todo es lento para mí y fuera para todo deprisa, no se si eso es bueno. ¿Qué habré hecho? De repente alguien me toca el hombro y me dice << ¿qué haces tu aquí? >>. Resulta que el que me ha tocado el brazo es Javi, un antiguo compañero de trabajo mío. No me extraña nada verle aquí. Le cuento que tengo que elegir habitación. Antes de que me diga nada me encuentro con Paco, otro compañero de trabajo mío y este me dice << hola, que tal >>, este es más borde. Le pregunto a Paco si la habitación 145 está libre y me dice que es suya y que elija otra. Escupo en el suelo y algo me pega en la nuca. Me vuelvo para ver quien coño me ha pegado, pero no veo a nadie raro. Las habitaciones son individuales y tienen un metro cuadrado o así. Hay alguna un poco más grande que la otra. Me recuerdan a los probadores de las tiendas de ropa. Del suelo hasta la puerta hay un hueco de unos 15 o 20 centímetros. De modo que puedes sacar los pies al pasillo para estar más ancho, algunos lo hacen. Elijo una habitación que está libre. Entro. Es blanca con unos muebles de color marrón oscuro. Abro un mueble y es la cama. Al desplegar la cama la habitación se hace un poco más grande. Creo que también hay otra mesa despegable por la habitación. Recojo otra vez la cama y me jode que no me hayan puesto una minicadena para escuchar a Bob Dylan. En el techo hay un lámpara un poco borde color…no se que color tiene, por las noches creo que hablaré con ella. Salgo a dar una vuelta por el nuevo barrio. Estos cabrones no paran de hacer ruido sin sentido. Enfrente hay dos mujeres o chicas en una habitación que miran por debajo de la puerta sonriendo. Yo voy caminando hacia un hombre que está en el suelo fumando y tiene un cartón de tabaco de Marlboro al lado suyo. Me siento al lado suyo y le digo si me da un cigarro. El empanado de él no me hace ni caso. Un viejo camina con dificultad por mitad del pasillo. De pronto se para y se traga una pastilla. Yo miro al fumador de los ojos blancos y le quito el cartón de tabaco. Ni se gira para mirarme, se lo quito limpiamente. Me meto en mi habitación. Una vez dentro tengo camisa de fuerza, pero a los segundos desaparece. Oigo discutir a Paco y Javi, y caigo en la cuenta de que tienen unos 40 o 45 años, luego vuelvo a caer en la cuenta de que yo soy el más joven o de los más jóvenes que hay ahí. Pienso que algún día Paco y Javi se intentan estrangular, en el trabajo se llevaban muy mal. Me tumbo en el suelo sin abrir la cama. Fumo. Echo de menos la música. Pienso que sólo tengo 20 o 19 años, ahora no lo recuerdo bien, y que ya estoy en el manicomio. Al pensar eso lloro como un niño. Algunos internos me imitan pero me da igual, están locos. Las chicas o mujeres de enfrente me siguen mirando y sonriendo. En el pasillo entra una mujer con paquetes al hombro. Me pregunta mi nombre y yo se lo digo entre lloros. Me toca la frente y me dice que me tranquilice. Le digo que qué va a ser de mí pero no contesta la muy cabrona, debe ser una especie de mensajera o cartera o algo así. Busca entre los paquetes y dice que es de mis padres para mí. Le digo que no me apetece abrirlo así que lo abre y me lo enseña. Yo toco el paquete y veo lo que hay dentro. Me intento secar las lágrimas. La cartera me dice amablemente:

<< Tránquilo hombre. ¡Mira!, tus padres te han enviado turrón por navidad. >>

4 comentarios to “Un sueño con camisa de fuerza”

  1. ……………………….¡¡SOBERBIO!!……………………

    Me ha gustado muchisimo, es como si estuviera frente al televisor viendo una película, todas las imágenes las he visto una a una.

    Te felicito.Un abrazo.

  2. gracias, q seria de este blog sin tus comentarios…

  3. Pues…sería lo que es. Tu refugio.

  4. tmelfntsgo Says:

    Cuando un texto esta bien escrito, no me cuesta nada leerlo y enterarme de todo a la primera, eso me pasa con tus post, son alucinantemente sencillos de leer, recreo cada escena en mi mente, solo decirte que sigas soñando cosas tan interesantes, un beso!!!

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