La segunda vez que me emborraché.

Posted in relatos on octubre 25, 2009 by laggos

En ese momento no era necesario que hiciera ni dejara de hacer nada, simplemente estar ahí.  Creo que esa era la segunda vez que me emborrachaba. Tenía 15 años, una edad algo tardía para empezar a beber, aunque por aquella época me daba la sensación de que todo iba mucho más lento que ahora. La mayoría de los chicos no empezaban a fumar hasta los 13 o 14, follaban a los 17 y trabajaban por primera vez a los 22. No obstante siempre he conocido a alguien que se fumó su primer porro a los 11, folló a los 12 y trabajó a los 13… la verdad es que a mi la edad de cuando hacía por primera vez las cosas me importaba bastante poco. Lo único que me preocupaba era la creciente insatisfacción que estaba empezando a surgir debido a no poder hacer nada de lo que quería hacer. Yo tardé mucho en empezar a hacer cualquier cosa. Eso fue algo que me dejó huella hasta ahora… como si de algún modo sintiera que hasta entonces yo había sido un jodido inválido al que no le dejaban probar las pocas cosas buenas de las que uno puede disfrutar si sabe hacerlo.

Como había empezado a decir yo estaba en esa casa asquerosa, propiedad de los padres del amigo de un amigo, el cual yo había conocido cinco minutos antes y ya detestaba. Era como aquellos niños que siempre habían conseguido tener un scalextric gigante en su habitación y al cual sus padres le creían el niño más angelical del mundo. Pero lo cierto era que ahora Fran, Quero, Pablo, y yo estábamos en el cuarto de ese capullo fumando maría y bebiendo el vino muy muy caro de sus padres. Ellos estarían en Tunez o en cualquier país europeo que fuera más bonito que la mierda de península en la que todos nosotros seguimos viviendo. Fran era el chico con menos personalidad de toda mi clase, siempre me seguía ese orejudo fuera donde fuera, era una puta doble sombra encorbada; Quero era el que mejor me caía, pero tres años después se iría a estudiar periodismo a Barcelona y no le volvería a ver más, a excepción de dos ocasiones en las que nos encontramos por casualidad. Al encontrarnos finjiriamos mucho interés el uno por el otro. Creo que le fue bien su nueva vida, pero nunca estaré muy seguro; Y de Pablo no sabía casi nada a excepción de que era amigo de Quero.

De fondo se escuchaba la música que tenía el vecino del capullo ese. Creo que podría ser Pearl Jam pero por aquella época yo no sabía quien coño eran los pedantes de Pearl Jam. Todo empezó a parecerme maravilloso. De repente Fran me caía genial, ese momento me resultó totalmente agradable y la vida no me parecía tan vacía en ese momento. Ellos estaban emborrachándose tanto como yo y Pablo comenzó a vomitar sobre las sábanas de la cama del “capullo ese”. Ese fue el momento en el que sentí que nos relacionábamos realmente. Antes de eso simplemente estábamos sentados cada uno en una parte de la habitación mientras bebíamos y fumábamos. Mirábamos al gotelé de la pared y yo por lo menos en ese momento hacía un balance de mi vida, y pensaba en lo que iba bien y en lo que iba mal, algo que seguí haciendo habitualmente cada vez que bebía whisky o ron o cualquier bebida que consiguiera evadirme un poco de esa consciencia tan neutral y cruel. Abrí un cajón y encontré una navaja de esas que ocultan su hoja dentro del mango y se doblan por un lado. La saqué sin que el bastardo se diera cuenta y rajé un poco de pared. Los trozos de pintura blanca cayeron sobre la alfombra granate que cubría el suelo. En ese instante el capullo ayudaba a incorporarse a Pablo. Yo salí de la habitación y pasé por el salón aún con la navaja en la mano. Abrí un cajón situado al lado del gran televisor negro y metí ahí la navaja. Dentro de ese cajón estaba el mando a distancia de la tele. Me lo llevé conmigo a la terraza. Fuera hacía frío, había llovido y se podía oir continuamente el sonido de los coches pasando por el mojado asfalto. Al fondo una sirena de policía. Justo debajo de mí había un grupo de chicos y chicas, unos nueve. Llevaban bolsas en las manos seguramente con bebidas. Creo que por aquella época se empezaba a poner en el lenguaje habitual de todo el mundo la palabra “botellon” aunque sinceramente no tengo ni puta idea de si ya estaba antes o no y la verdad es que no me importa. Pensé en la chicas y en esos chicos que iban con ellas. Me sentí bastante insignificante y solo. Agarré con fuerza el mando a distancia y lo tiré lo más lejos que pude. Oí el sonido del plástico rompiéndose contra las baldosas de la calle. Hacía demasiado frío. Volví a meterme dentro.

bonita y solitaria puta noche

Posted in Uncategorized on septiembre 9, 2009 by laggos

No entiendo como la gente puede echarse a dormir antes de las 6 de la madrugada con lo bonita y solitaria que es la puta noche.

hijos de puta.

Inútil “creador”.

Posted in ego, miedo, nostalgia, odios, paranoias, psique, rarezas, relatos, sexo on agosto 29, 2009 by laggos

Él volvió a sentirse triste… no, no es exactamente triste. Él volvió a sentirse terriblemente vacío rodeado por una dolorosa belleza como si alguien le clavara un cuchillo directamente en el corazón… no, demasiado tópico y muy visto, no quiero hacer algo masticado. Él tras volver a ver una foto de ella se atragantó de manera estúpida con la última calada de su cigarrillo. Lo apagó en algo parecido a un cenicero y observó como el humo pasaba por delante de sus bellos ojos. “¿Por qué tuviste que aparecer?” se preguntó. Era la historia de un hombre que deseaba a una mujer que amaba a otro hombre. Un amor no correspondido aunque él nunca empleaba la palabra “amor”. Respiraba el ambiente de las calles de su ciudad mientras se preguntaba de donde vendrían esas personas y a donde irían y si ellos tenían grandes problemas en sus vidas o si les ocurrían cosas tan novelescas como para poder ser contadas en las letras de algún talentoso cantante que toca en garitos de mierda o si algún guionista vería la inspiración en sus vidas. Todo le sabía a poco cuando él veía la imagen de ella. Nada le completaba. Los sueños eran lo peor. A veces ella lloraba cuando ambos se besaban, pero todo era onírico y espantoso cada noche, hasta que se despertaba por la luz del sol que entraba por las ventanas de su apartamento. Se asomaba a la ventana para fumar un cigarrillo y empezaba a contar el número de chicas que se habían enamorado o se habían sentido atraidas por él. Las contaba con los dedos de las manos. Él solo quería hablar con ella, besarla, poder ir al cine con ella, sentarse en el banco de un parque riéndose de los personajes que pasaban por delante de ellos. Podía sonar aburrido pero él solo quería eso. Quería eso y follarsela. Aunque él nunca se había masturbado pensando en ella. Decía que nunca pensaba en las chicas que realmente le habían marcado cuando se masturbaba. Escuchaba algo de la música que salía por la radio y sentía asco. No hacía nada más que dibujar y morirse de hambre. Su trabajo era lento y sin futuro. Era un muerto viviente. Pensaba que podría morirse y no habría alcanzado nada de lo que quiso en un principio. Ni siquiera se habría quedado a mitad del camino como se suele decir. Tan solo había puesto el primer pie en la línea de salida y se quedó quieto el resto de la carrera mientras los demás no paraban de correr. Ella era una de las personas que corría. Pensó que si una vez ella viera la belleza que él… no, para nada quería escribir esto. Quería hablar de la insatisfacción y del vacío. Esto es una mierda, disculpar, llevo tiempo sin escribir y creo que ahora no me gusta nada de lo que he escrito nunca. He hablado de que A quiere a B y B quiere a C pero no se como expresarlo y es una tontería todo esto. Cigarros en la ventana de un apartamento solitario, masturbación, ciudad, recuerdos, vacío… Se tiene saber y sentir sobre todo aquello sobre lo que se escribe y a veces aunque sientas algo ni siquiera sabes como expresarlo. Últimamente no se transmitir nada en nada. Creo que por que pienso que no hay una manera adecuada y creía que la había. Vaya mierda. Voy a irme a cagar ya que últimamente es lo más parecido que hago a crear algo auténtico.

Le volvía loco.

Posted in Uncategorized on julio 31, 2009 by laggos

Él pensaba que todo lo que podría escribir a partir de ese momento le sería completamente inútil. A diferencia de antes, ahora se sentía lleno o vacío, según como se mire. Antes necesitaba llenar ese vacío vomitando sus sentimientos en formas de palabras escritas, como miles y miles de golpes a un teclado tan negro como todas esas inseguridades que tanto detestaba. De modo que llegó un día que no escribió nada más. “¿Estoy completo?” se preguntó. La respuesta era sencilla: No. No estaba ni lleno ni completo, sin embargo ya no sentía esa misma sensación de vacío que necesitaba ser rellenada. De modo que no estaba ni lleno ni vacío. Siguió así un caluroso verano en el que sentía más cansancio que placer. El verano le volvía loco, estuviera donde estuviera. Ya fuera en la gris ciudad o en un puto sitio deprimente con poca gente. Todas esas cosas a las que siempre se acostumbraba a lo largo del resto del año y que al principio siempre detestaba era lo que hacía que pudiera seguir cuerdo semana tras semana. Ahora le habían quitado esa vida durante unos meses en los que no hacía todo lo que siempre hacía ni veía a las personas que siempre veía. Eso último le volvía loco.

Se olvidó de escribir y la echó de menos.

Posted in Uncategorized on junio 10, 2009 by laggos

Una buena historia es la que sale por si sola…

Levántate pequeño.

Posted in paranoias, psique, rarezas, relatos on mayo 26, 2009 by laggos

¡Ei pequeño!, ¿que haces ahí tirado? No te das cuenta que al levantarte del suelo verás un mundo lleno de posibilidades?… Si, posibilidades, puedes salir ahí fuera, coger tu armadura y ponerte a luchar, quizá te enamores de alguien mayor que tú, o incluso puede que alguien a quien odias se enamore de ti… La escuela, la arena, la pizarra y la pared con gotelé, ¿gotelé? ¿así es? Siempre esperarás que los héroes de los cómics te rescaten cuando vayas a ser atropellado pero por lo único que podrás rezar realmente será por un buen médico. Vamos pequeño, levanta y deja de pintar con esos lápices de colores en el puto suelo. Salta, grita, destroza y sigue hambriento, pero en otro lado, no te quedes quieto mientras crezcas hijo de puta. Quieres ser una estrella, quieres ser popular. Todos acabaremos igual…

Ya has crecido, ¿has aprendido algo? La primera vez que aprendiste algo fue cuando una noche viste a un bebé sostenido por las manos ensangrentadas de su madre… Vaya, parece que ahora haces cosas que antes no hacías… protestas, insultas, follas o lo intentas, fumas, te emborrachas, escuchas rock, ríes, tienes sueños… te dices que todo puede ser posible o imposible y sabes que el mundo no se puede cambiar tan solo puedes intentar seguir resistiendo en un mundo libre… Los políticos y las empresas te resbalan mientras te intentan tratar como a los demás… Estás al margen en un puto mundo libre, libre para ti, no para todos. No trabajas, no estás atado a una familia, aprovéchate de tu potra, y no te quedes quieto mientras aún sigues creciendo, tus próximos años dependerán de lo que hagas en estos, se un poco consciente de ello.

Let the Sunshine In

Posted in musica on mayo 22, 2009 by laggos